Impuesto Territorial: Su Impacto en Comunas Rurales

El debate sobre el impuesto territorial ha cobrado fuerza en las comunas rurales de Magallanes, donde más del 60% del presupuesto municipal proviene del Fondo Común Municipal (FCM), financiado en gran parte por este tributo. Según cifras del Servicio de Impuestos Internos (SII), de las 78,176 propiedades registradas en la región, un 63% está exento del pago de contribuciones, dejando a las comunas más pequeñas en una situación precaria. La situación ha dividido a los alcaldes, con opiniones encontradas sobre la necesidad de reformar o eliminar este impuesto, lo que podría tener consecuencias significativas para el financiamiento municipal y la supervivencia de estas localidades.
Estudios recientes advierten que una eventual eliminación del cobro de contribuciones sobre las primeras viviendas podría propiciar un despoblamiento de las comunas rurales. Con ingresos que dependen casi en su totalidad del FCM, la pérdida de recursos podría llevar a la suspensión de proyectos y servicios esenciales, lo que, a su vez, encadenaría un efecto negativo en la calidad de vida de los habitantes. El alcalde de Timaukel, Luis Barría, ha sido enfático en señalar que su comuna, que ya enfrenta limitaciones económicas, podría verse severamente afectada por una disminución de financiamiento debido a la eliminación de este impuesto.
En el caso de municipios como Natales, la alcaldesa Ana Mayorga ha defendido la eliminación del impuesto solo para grupos vulnerables, como adultos mayores y personas con discapacidad. A pesar de su apoyo en parte, destaca la importancia de discutir la situación en un contexto más amplio, y no solo motivados por intereses electorales. Natales cuenta con 12,674 predios inscritos, de los cuales un gran porcentaje goza de exención tributaria; sin embargo, esto plantea un obstáculo adicional en términos de recaudación fiscal y sostenibilidad del FCM.
Las cifras reflejan una dependencia alarmante del FCM por parte de las comunas más pequeñas en la región. Municipalidades como Primavera y Porvenir dependen en más del 60% de sus presupuestos de este fondo, lo que hace que cualquier cambio significativo en la recaudación de impuestos tenga un impacto inmediato y grave en sus capacidades para ofrecer servicios públicos. Un estudio indica que la exención de contribuciones podría resultar en una reducción de hasta el 64% en los presupuestos de estas municipalidades, lo que desencadenaría una migración considerable hacia la Región Metropolitana en busca de mejores condiciones de vida.
La redistribución de recursos a través del FCM busca equilibrar las desigualdades entre municipalidades, pero los datos revelan que las comunas más ricas, como Las Condes, Vitacura y Providencia, aportan la mayor parte de los recursos. Por el contrario, muchas comunas rurales dependen fuertemente de estos ingresos redistribuidos para su funcionamiento. La situación es insostenible y requiere una revisión profunda de los mecanismos de financiamiento municipal y de la estructura de impuestos, para garantizar la viabilidad de las comunas rurales y la calidad de vida de sus habitantes.
