Enzo Cárdenas: El Desafío de la Educación frente a sus Condiciones de Salud

A sus 9 años de edad, Enzo Cárdenas Soto ha acumulado una significativa cantidad de tiempo en consultas médicas, superando con creces sus días en el hogar. Este panorama de constante atención médica llevó a su familia a considerar un viaje a Santiago a comienzos de año, donde Enzo sería evaluado por múltiples especialistas en busca de tratamientos que mejoraran su calidad de vida. La esperanza de encontrar soluciones fue rápidamente opacada por la necesidad de regresar a la capital en busca de más tratamientos, ampliando así su ya prolongada lista de visitas médicas.
La madre de Enzo, Carmen Soto, ha relatado la complejidad de este proceso, que se ha visto marcado por la seria situación de salud que enfrenta su hijo. Con diagnósticos que incluyen alergias alimentarias y ambientales severas, escoliosis, hiperlordosis lumbar, autismo leve y dermatitis atópica, Enzo no solo lidia con constantes inflamaciones corporales, sino que también presenta evidencia de disbiosis intestinal y niveles elevados de glucosa en sangre. Esta combinación de condiciones ha hecho imposible que el niño asista a la escuela con regularidad.
Frente a esta situación, Carmen se vio obligada a buscar ayuda del colegio de Enzo, la Escuela Padre Alberto Hurtado, para obtener apoyos educativos adecuados que le permitan a su hijo continuar su aprendizaje. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano, ya que no recibió respuesta a sus múltiples correos electrónicos solicitando adecuaciones curriculares, a pesar de presentar informes médicos que detallaban la complicada condición de salud del niño. Esta falta de comunicación y apoyo institucional llevó a Carmen a recurrir a la Superintendencia de Educación para formalizar una denuncia.
Carmen detalló que, al no recibir una respuesta oportuna del establecimiento, se sintió obligada a escalar la situación a instancias externas, evidenciando un vacío en la respuesta educativa a las necesidades de su hijo. En el proceso, cuestionó también la calidad del material pedagógico que recibió, argumentando que éste no se ajusta a las necesidades educativas ni a su condición de salud, lo que disminuye aún más las oportunidades de Enzo para aprender y desarrollarse en un ambiente escolar.
A pesar de las adversidades, Carmen mantiene la esperanza de que Enzo pueda alcanzar una vida más normal. Enzo sueña con regresar a Punta Arenas después de sus tratamientos y poder disfrutar de actividades cotidianas sin la carga de tantos medicamentos o restricciones alimentarias. Con la influencia de su situación, el reclamo de la madre no se limita a la modalidad educativa, sino que aboga también por un reconocimiento de la complejidad médica que enfrenta su hijo, esperando que las instituciones educativas respondan a sus necesidades y acompañen a la familia en este difícil camino.
