Proyecto de Hidrocarburos Enap: Desafíos y Controversias Ambientales

El proyecto que Enap Magallanes ha presentado para perforar y fracturar hidráulicamente 115 pozos de hidrocarburos en la comuna de San Gregorio se encuentra bajo una intensa evaluación por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Este organismo emitió el 14 de septiembre el Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (Icsara), donde se destacan 125 observaciones que ponen en duda la viabilidad ambiental del proyecto. Enap tiene hasta el 14 de octubre para presentar una adenda que responda a las inquietudes planteadas, plazo que podría ser prorrogado si así lo solicita. El bloque de intervención abarca un total de 27.341 hectáreas, con planes de intervención en 315, lo que incluye la construcción de plataformas para perforaciones y caminos necesarios para acceder a las zonas de trabajo.
Dentro de las preocupaciones más relevantes se encuentra el cruce de este proyecto con otra iniciativa aprobada recientemente: el proyecto de amoniaco verde de HNH Energy, que colinda con el área de perforación propuesta por Enap. El SEA ha subrayado la necesidad de que Enap evalúe los impactos acumulativos y sinérgicos que podrían surgir al operar ambos proyectos en paralelo. Si no se logran descartar estos efectos negativos, la situación complicaría el avance del proyecto, obligando a Enap a someterse a un Estudio de Impacto Ambiental, un proceso mucho más largo y complejo que la Declaración de Impacto Ambiental que han presentado hasta ahora.
Uno de los cuestionamientos más severos del SEA respecto al proyecto se centra en la protección de los acuíferos locales. Estos son esenciales para el suministro de agua en la región, y el proceso de fracturación hidráulica implica una inyección a alta presión de agua, arena y químicos. El informe resalta la importancia de asegurar la integridad de cada pozo para prevenir que los fluidos industriales comprometan las reservas de agua subterránea. Enap ha sido criticada por su propuesta de monitorear la cementación de los pozos de manera global, lo que podría limitar la capacidad de control preventivo. Además, la entidad exige que se realicen mediciones inmediatas y específicas pozo por pozo, así como un monitoreo más exhaustivo de las aguas subterráneas y superficiales.
En el ámbito ambiental, las evidencias de patrimonio cultural y fauna también son motivo de atención. El informe arqueológico de la DIA identifica numerosos sitios de relevancia histórica dentro del bloque. El SEA ha solicitado inspecciones y delimitaciones de estos sitios antes de que se inicien las obras, sumado a la necesidad de obtener la conformidad del Consejo de Monumentos Nacionales. En cuanto a la biodiversidad, el SEA ha expresado su descontento por el escaso muestreo de fauna realizado, argumentando que no basta con las 784 hectáreas investigadas para un área tan extensa. Se han reportado especies en peligro que podrían verse afectadas, provocando la exigencia de un análisis más exhaustivo de las implicaciones del proyecto en estos ecosistemas.
Por último, el SEA también ha llamado la atención sobre la posible afectación a la ganadería local, considerada el “principal sustento económico” de la comuna. La autoridad ha dejado claro que un acuerdo con los propietarios de la tierra no es suficiente para justificar el proyecto desde un punto de vista técnico o ambiental. Adicionalmente, el área reservada para las obras se encuentra en gran parte dentro de la antigua “Ex-Reserva Cora N°9”, “un predio fiscal de importancia estratégica para el Ministerio de Defensa”. La evaluación del proyecto de Enap Magallanes no solo representa una oportunidad de explotación de hidrocarburos, sino que plantea interrogantes cruciales sobre su viabilidad y el impacto sobre los recursos hídricos, la biodiversidad y el patrimonio cultural en la región.
