Programa de apoyo a la seguridad alimentaria en Punta Arenas

Diez familias de Punta Arenas han concluido exitosamente su participación en el programa Apoyo a la Seguridad Alimentaria, una iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social y Familia que tiene como objetivo fomentar la producción local de alimentos saludables. A lo largo de diez meses, los participantes se han dedicado al mantenimiento de un huerto comunitario situado en las instalaciones de la Corporación Metodista, que ha estado ejecutando este programa durante dos años, con el apoyo técnico del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis). Este cierre celebró no solo la culminación del proyecto, sino también los valiosos aprendizajes y logros obtenidos por las familias involucradas.

Durante el evento de cierre, las familias recibieron un mini invernadero que les permitirá continuar con la práctica de cultivo en sus hogares. Este gesto busca asegurar que las enseñanzas adquiridas durante la participación en el programa no se pierdan y que las familias puedan seguir produciendo alimentos de manera sostenible. En la ceremonia, la seremi de Desarrollo Social y Familia, Jenniffer Rojas, agradeció de manera especial el compromiso y la participación activa de los hogares beneficiarios, además de anunciar un incremento en la cobertura del programa para la próxima convocatoria, pasando de 10 a 15 familias.

La directora regional del Fosis, María Teresa Castañón, también destacó la importancia de esta iniciativa, subrayando que el cierre del programa coincidió con la celebración del Día Mundial de la Alimentación. Esta coincidencia resalta la relevancia de fomentar la seguridad alimentaria a nivel comunitario y el compromiso del gobierno en garantizar que más familias tengan acceso a recursos y conocimientos que les permitan mejorar su alimentación y calidad de vida.

En la ceremonia, el obispo de la Iglesia Metodista de Chile, Ronny Pulgar, enfatizó la dimensión comunitaria del programa y el lazo creado entre los participantes y la organización. “Este programa es de suma importancia porque la impronta de nuestra iglesia siempre ha sido el evangelio social”, afirmó Pulgar, quien añadió que este tipo de iniciativas generan una retroalimentación positiva entre la comunidad y las familias. La conexión creada es fundamental, no solo para satisfacer necesidades inmediatas, sino para fomentar un sentido de unión y solidaridad en la sociedad.

Claudia Jara, una de las participantes del programa, compartió su experiencia, resaltando lo enriquecedor que ha sido habilitar un espacio de cultivo en su hogar. “Nunca había participado en un programa de este tipo, pero fue muy enriquecedor, porque implementé en mi casa un espacio para sembrar, y ahora tengo que ver los frutos”. Su testimonio refleja el impacto positivo que este tipo de iniciativas pueden tener en las familias, no solo a nivel de producción de alimentos, sino también en la adquisición de habilidades y conocimientos que benefician a toda la comunidad.

Compartir: