Perros asilvestrados: cómo están afectando la ganadería local

La ganadera Wilma Leyton ha levantado su voz de protesta tras la continua agresión de perros a su majada en el sector de El Cañadón, donde recientemente perdió cinco ovejas preñadas. Leyton advierte que si el alcalde de Porvenir, Gabriel Parada, sigue ignorando este crucial asunto, los pequeños ganaderos se verán forzados a utilizar medidas extremas para hacer visible su desesperación, incluyendo la decisión de depositar los animales muertos frente a la municipalidad. “No podemos seguir así; estamos siendo despojados de nuestros recursos”, expresó, señalando que cada pérdida es una catástrofe económica para quienes tienen pequeñas parcelas. La falta de respuesta del alcalde y del concejo municipal aborda una problemática que afecta fuertemente la economía local y la sustentabilidad de la ganadería en la zona.
La situación se torna más grave con las constantes pérdidas reportadas por otros ganaderos, como Diego Kusanovic, quien también ha sufrido ataques en su propiedad. En una reciente arremetida, los perros mataron a varias ovejas en el sector de Faro Punta de Palos, una situación que parece convertirse en la norma en la región. Kusanovic confirma que, tras un análisis cuidadoso, es evidente que hay una jauría de perros que está diseñada para cazar de manera sistemática. Esta situación no solo reduce el número de animales, sino que intensifica el estrés en los que sobreviven, provocando abortos en las ovejas a punto de parir y afectando así la producción en general.
La problemática ha llevado a la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputadas y Diputados a aprobar una iniciativa que, entre otras cosas, propondría despenalizar la eliminación de perros asilvestrados que ataquen animales de crianza. Kusanovic enfatiza que la medida no busca facilitar la caza indiscriminada de perros, sino que establece un marco legal donde las víctimas de ataques tienen opciones para defender su ganado, siempre bajo ciertas condiciones. Esta acción es vista como un rayo de esperanza, no solo para los ganaderos, sino también para la salud pública, puesto que los animales ferales representan un riesgo y una amenaza para la biodiversidad.
Luis Cárdenas, otro damnificado en la zona, también se suma a las voces que claman por una solución urgente a esta crisis. Recientemente sufrió la pérdida de varias ovejas y corderos a causa de ataques de perros que, según él, parecen ser residentes de las cercanías. La falta de acciones decisivas por parte del municipio para controlar la población de perros en la vía pública agrava el problema, dejando a los ganaderos en una situación precaria. Cárdenas afirmó: “Es demasiado ya, necesitamos esta ley que permita cazar a los perros asesinos porque esto representa una pérdida inaceptable”.
Los pequeños ganaderos, que ya enfrentan múltiples desafíos para sobrevivir en el mercado, encuentran en esta problemática un golpe aún más duro. La presión sobre sus recursos y el temor constante de perder su ganado hacen que la tarea de ganarse la vida se vuelva casi insostenible. Tanto Leyton como Kusanovic y Cárdenas han decidido no quedarse de brazos cruzados y están organizando reuniones y colectas para intentar hacer eco en las autoridades locales. La comunidad espera que el alcalde escuche su llamado y tome medidas efectivas, pues sin una intervención, la ganadería en la región se verá amenazada, poniendo en riesgo no solo el sustento de muchas familias, sino también la economía de toda la comuna.
