Miguel Landeros Perkic: El pilar silencioso del Congreso chileno

Mucho antes de la llegada del expresidente Gabriel Boric a La Moneda, el nombre de Miguel Landeros Perkic ya había dejado una huella indeleble en todas las leyes promulgadas. Desde 2013, Landeros se ha desempeñado como secretario general de la Cámara de Diputados, un cargo que ha sabido mantener a pesar de los vaivenes políticos y la transformación de mayorías en el Parlamento. Actualmente, con la mirada hacia la legislatura 2026-2030, el funcionario anticipa que ese será el capítulo final de su carrera en el Congreso. Esto resalta no sólo su permanencia en un cargo clave, sino también su capacidad de adaptación en un entorno político en constante cambio, donde ha tenido que lidiar con diversas administraciones y desafíos institucionales.
En el vibrante contexto del Congreso de Valparaíso, el ambiente es palpable de actividad. Durante una jornada típica, el secretario Landeros se encuentra rodeado por el frenético movimiento de funcionarios preparando la llegada de nuevos diputados electos, un proceso que implica ajustes logísticos y una reorganización exhaustiva del espacio legislativo. Este ciclo de trabajo ha sido habitual para Landeros, quien ha atravesado cuatro traspasos de mando, destacándose por su dedicación para asegurar que la transición se realice de manera fluida, manteniendo siempre un enfoque institucional. Su compromiso inquebrantable con el funcionamiento de la Cámara ha sido un sello distintivo de su gestión en la administración de un poder del Estado.
A pesar de su largo trayecto profesional en el Congreso, Landeros se presenta con humildad, enfatizando que su rol no le confiere poder, sino que es un mero ejecutor de las decisiones de la Cámara. “La autoridad no soy yo; la autoridad son ellos”, dice en relación a los legisladores. Esta perspectiva subraya su enfoque hacia la colaboración y el servicio, elementos cruciales en un entorno donde la política puede ser polarizante. El secretario general, destinado a supervisar más de 400 funcionarios, ha logrado mantener un ambiente de respeto y profesionalismo, sin haber enfrentado problemas serios a lo largo de su carrera, lo que le ha permitido construir relaciones de confianza con los parlamentarios de diferentes orillas políticas.
Nacido en Punta Arenas, Landeros no ha perdido en ningún momento su conexión con Magallanes, su tierra natal. Su historia familiar y los lazos que ha tejido con los representantes de la región, tanto en el presente como en el pasado, son evidentes. La identidad magallánica, que él describe como un rasgo común entre sus compatriotas, se refleja en sus relaciones con diputados como Cristián Matheson y Javiera Morales, quienes han sido aliados en la búsqueda de proyecciones regionales. La proximidad entre los parlamentarios de Magallanes y el respaldo que Landeros ha brindado en el ámbito administrativo denotan un compromiso hacia el desarrollo de su región, una faceta que él siente con orgullo.
Sin embargo, los desafíos institucionales no han faltado en su carrera. Desde la ampliación de la Cámara de Diputados en 2018 hasta la crisis social que se desencadenó poco después, Landeros ha desempeñado un papel clave en la adaptación de la institución a nuevas realidades. La pandemia de COVID-19 representó otra etapa de prueba, donde el mantenimiento de las funciones parlamentarias se volvió esencial. Su habilidad para navegar por estos momentos críticos ha sido reconocida incluso por aquellos que se han mostrado políticamente opuestos a él. Este legado de gestión, que busca mantener la integridad de la institucionalidad, lo acompañará cuando decida encontrarse con el fin de su trayectoria en el Congreso y dejar la puerta abierta a nuevas generaciones.
