Gabriel Boric: Reflexiones sobre su gestión antes de dejar La Moneda

En su última entrevista con El Magallanes, el presidente Gabriel Boric reflexionó sobre su gestión, que pronto entregará a José Antonio Kast, resaltando los logros y la necesidad de dar continuidad a ciertos proyectos. A lo largo de sus cuatro años en el poder, Boric expresó su satisfacción con los avances en cohesión social, reactivación económica y seguridad, aunque reconoció que algunos hitos importantes, como la reforma del sistema de Sala Cuna y el financiamiento de la educación superior, permanecen pendientes. A pesar de la falta de acuerdos con la oposición y los desafíos impuestos por tener un Congreso con escasa representación, el presidente mostró un enfoque optimista hacia el futuro del país, amparándose en logros como la reforma previsional, que, según él, ha mejorado las pensiones al incluir un componente solidario que beneficia a las mujeres y a los jubilados actuales.

La reforma previsional fue, según Boric, el logro más significativo de su administración y la que la ciudadanía más lo reconoce. Sin embargo, la crítica por no haber eliminado las AFP –las Administradoras de Fondos de Pensiones– ha sido recurrente. El presidente defendió su enfoque explicando que, aunque no se logró erradicar completamente el sistema que criticaba, su reforma logró aumentar las pensiones y establecer nuevas normativas que regulan mejor a estas entidades. Tal argumento tiene un peso especial en el contexto del debate sobre la seguridad social en Chile, donde la opinión pública sigue divida sobre cómo abordar un tema que impacta directamente la calidad de vida de la población.

Boric también abordó la reciente victoria electoral de la derecha extrema y reflexionó sobre por qué no pudo transferir su capital político. Atribuyó en gran parte el triunfo a una campaña que logró incorporar el miedo y la noción de caos en el discurso público. Reconoció que, a pesar de los buenos resultados de su sector, la mayoría de la ciudadanía eligió una alternativa que representaba un cambio a un discurso más radical, señalando así una desconexión entre las expectativas de su gobierno y las inquietudes del electorado. Este análisis lo posiciona no solo como un líder de partido, sino como un observador crítico de una dinámica política que ha evolucionado rápidamente en su país.

Con respecto a la política exterior, Boric defendió su postura soberana frente al gobierno de Donald Trump y su postura unilateral en el escenario global. El presidente enfatizó que Chile no debe ser un “patio trasero” y que el país tiene la capacidad de realizar sus propias decisiones, sin ser coaccionado por grandes potencias. La conversación derivó a temas sensibles como el conflicto en el Medio Oriente y cómo se debe navegar como país pequeño en un mar de intereses geopolíticos enormes. Boric sostuvo que la independencia y la capacidad de diálogo con diferentes naciones son esenciales para el futuro de Chile, cuestionando el uso de la fuerza y la validez de las decisiones unilaterales de Estados Unidos y sus aliados en situaciones de crisis.

Finalmente, en un tono más personal, Boric reveló que anhela dedicar más tiempo a su familia y consolidar su vínculo con la Región de Magallanes. Anunció que sus primeras vacaciones serán en su región natal, donde planea seguir participando activamente. En cuanto a proyectos de infraestructura que dejó, subrayó la importancia de su legado y cómo estos ahora son parte de una política de continuidad que trasciende su mandato. Desde la modernización de centros de salud hasta avances en proyectos de vivienda, Boric parece estar dejando un legado significativo, no solo en términos económicos, sino también en aspectos sociales y de infraestructura, los cuales espera que la administración entrante continúe desarrollando.

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