Delirium: Entendiendo su Impacto en Pacientes de Magallanes

La Región de Magallanes enfrenta un desafío sanitario silencioso pero crítico, según lo señalado por la Dra. Marjorie Cárcamo, geriatra del Hospital Clínico de la zona. Las cifras revelan una pirámide poblacional invertida, donde la tasa de envejecimiento supera la realidad nacional, causando un impacto significativo en las salas de hospitalización del hospital. La Dra. Cárcamo advirtió que un alarmante 64% de los pacientes mayores ingresados presentan delirium, un síndrome cuya identificación y tratamiento resultan esenciales ante sus graves implicancias en la salud.
El delirium se define como un estado de confusión mental agudo, diferente de la demencia, que es progresiva y degenerativa. Tal como lo explica la Dra. Paola Balcázar Valdés, el cerebro de las personas mayores puede “confundirse” en respuesta al estrés de enfermedades agudas como infecciones urinarias o neumonías. Este síndrome puede manifestarse en episodios de desorientación, alucinaciones y pérdida de la noción del tiempo y del lugar; factores que subrayan la necesidad de personal capacitado para su detección desde la llegada del paciente a urgencias.
Uno de los principales retos en el diagnóstico del delirium es la variante hipoactiva, que resulta indetectable en muchos casos debido a que los pacientes pueden parecer simplemente somnolientos. El equipo de Terapia Ocupacional del hospital ha encontrado que hasta el 80% de los pacientes referidos presentan algún grado de delirium durante su estancia. Esto resalta la importancia de un enfoque multidisciplinario para la identificación y tratamiento de este síndrome, asegurando que cada miembro del equipo de salud esté preparado para actuar.
El manejo no farmacológico del delirium ha probado ser más eficaz que el uso de medicamentos, según los profesionales de salud. Estrategias simples, como proporcionar audífonos, mantener a los pacientes en movimiento y asegurar su conexión con el entorno familiar, son clave para mejorar la recuperación. La Dra. Balcázar enfatiza que la presencia de un cuidador o familiar cercano puede disminuir la necesidad de medicación para problemas de sueño o prevención de caídas, resaltando el valor de un apoyo emocional constante.
Además, el delirium no es exclusivo de la tercera edad; también afecta a pacientes pediátricos, lo que ha llevado a la implementación de protocolos específicos de humanización en el Hospital Clínico. Con la ayuda de “Balú”, un perro de intervención, se busca mitigar la angustia de los niños hospitalizados. La entrenadora de mascotas, María Eugenia Gutiérrez, resalta how the interaction with animals helps to distract children from their pain and fear, facilitando así un entorno más acogedor y positivo durante su tratamiento.
