Concurso Internacional de Ejecución Musical: Una Mirada a Sigall 50

El día previo a la competencia del 50.º Concurso Internacional de Ejecución Musical Sigall fue notable por los últimos ensayos de las ocho voces seleccionadas, quienes se preparan para una jornada decisiva. Este evento, que se lleva a cabo del 4 al 9 de octubre en el Teatro Municipal de Viña del Mar, destaca al canto como categoría central y cuenta con la organización del Espacio Cultural Viña del Mar, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y el apoyo del Municipio de Viña del Mar. Las ocho voces, elegidas entre más de 40 postulaciones de todo el mundo, realizarán su semifinal en dos bloques, de donde solo tres avanzarán a la Gran Final programada para el 9 de octubre.
Simultáneamente, en la Universidad de Valparaíso, el compositor Tomás Brantmayer se reunió con estudiantes de primer año de Pedagogía en Música para compartir su experiencia creativa. En esta actividad, Brantmayer subrayó la importancia de introducir a los futuros educadores en las fases que subyacen a la creación musical. A través de la presentación de diferentes obras suyas, el compositor chileno ofreció una visión acerca de las decisiones y exploraciones que guían su trabajo, promoviendo una comprensión más profunda de la música contemporánea entre los estudiantes.
Esta interacción entre un compositor establecido y los jóvenes estudiantes refleja un esfuerzo por desmitificar el proceso creativo. Brantmayer expresó su entusiasmo por la curiosidad de los estudiantes y cómo la conexión directa con los creadores puede enriquecer su formación. Durante la actividad, se discutieron no solo los resultados de las obras, sino las ideas e inspiraciones que las preceden, creando un diálogo enriquecedor sobre el arte y sus múltiples dimensiones.
El director de Pedagogía en Música de la Universidad de Valparaíso, Pablo Palacios Torres, resaltó la relevancia de conocer el contexto detrás de las obras musicales. Al romper con la percepción de la obra como un objeto hermético, los estudiantes pueden acceder a un mundo de historias y motivaciones que añaden riqueza a la obra. Esta conexión entre compositor e intérprete es fundamental para cultivar un entendimiento más amplio de la música, especialmente en un contexto donde la música clásica chilena a menudo recibe poca atención.
Con la semifinal a la vista, los concursantes se preparan para presentar repertorios propios y la pieza “La Tumba de los Signos”, obra encargada a Brantmayer específicamente para el certamen. Esta obra se estrenará en el concurso y es un reflejo del intercambio cultural y creativo que busca promover Sigall 50. Las actividades del concurso continuarán con una variedad de eventos gratuitos, proporcionando al público la oportunidad de acercarse aún más a la música y sus creadores, reforzando así la importancia de la educación musical y su difusión en la región.
