Hidrógeno renovable: ¿Qué significa la cooperación para Chile?

El gobierno de Chile, junto a la Unión Europea y Alemania, han firmado una importante declaración conjunta de intenciones para potenciar la cooperación en el ámbito del hidrógeno renovable y combustibles limpios. La ministra de Energía, Ximena Rincón, la embajadora de la UE en Chile, Claudia Gintersdorfer, y el secretario de Estado del Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania, Stefan Rouenhoff, fueron los protagonistas de esta firma que busca llevar a inversiones concretas varios proyectos en esta materia. Este acuerdo tiene como objetivo primordial promover la etapa de inversión, algo que hasta ahora ha sido esquivo para las iniciativas en Magallanes, que han tardado en concretarse a pesar de las promesas y potenciales beneficios que se han mencionado en el ámbito energético.
La nueva acción conjunta, denominada “Team Europe for Renewable Hydrogen and Power-to-X Market Development and Investment Mobilisation in Chile”, se centrará en evaluar las estrategias de asistencia técnica y apoyo para estructurar, financiar y escalar proyectos relacionados con el hidrógeno renovable. Esto incluye proporcionar acceso a mercados internacionales y facilitar la transferencia de tecnología que permita a Chile aprovechar su excepcional capacidad para producir hidrógeno renovable. Rincón destacó que el país está comprometido en convertir su potencial en proyectos reales que generen empleo y desarrollo regional, aunque se omitieron detalles sobre financiamiento y plazos específicos.
Si bien las intenciones son claras, el contexto actual de la industria del hidrógeno en Magallanes se presenta incierto. A pesar de la aprobación del proyecto de amoniaco verde de HNH Energy, valuado en US$11.400 millones, la empresa ha expresado su preocupación por la lenta evolución de la demanda internacional, lo que podría llevar a la suspensión de dicho proyecto. En un entorno donde otros proyectos también han enfrentado pausas o retrasos, como es el caso de TotalEnergies y EDF, los inversionistas comienzan a mostrar reticencia, lo que complica aún más el panorama de desarrollo de estas iniciativas.
El respaldo estatal, que en algún momento fue prometedor, ha comenzado a decrecer. La confirmación de que el programa Transforma Hidrógeno Verde de Corfo cerrará a finales de octubre tras completar cuatro de sus nueve años ha alarmado a muchos en el sector. Sumado a esto, el Centro Tecnológico para la Industria del Hidrógeno Verde, que recibió financiamiento inicial por $6 mil millones, está perdiendo sus recursos. El director regional de Corfo, Javier Romero, intentó minimizar las preocupaciones, afirmando que el gobierno no abandonará la industria, sino que se adapta a una desaceleración general del sector en el contexto global.
Las palabras de Rouenhoff, quien afirmó que Alemania está dispuesta a aportar su experiencia y conocimiento para impulsar estos proyectos en Chile, ofrecen una luz de esperanza en medio de la incertidumbre. A medida que se continúan explorando nuevas colaboraciones y estrategias para reactivar la inversión en el hidrógeno, será crucial observar cómo se desarrollan los próximos meses. Iniciativas como el proyecto Acuario, que ha comenzado su evaluación ambiental, representan un rayo de optimismo en un panorama donde otros proyectos importantes han terminado en la congelación temporal. La capacidad de Chile de materializar su potencial en hidrógeno renovable dependerá de la colaboración efectiva entre los sectores público y privado y de la agilidad en la implementación de los proyectos.
