Caballos Expropiados: ¿Qué Sucederá con el Club Hípico Punta Arenas?
La frustración fue palpable entre los propietarios de caballos que intentaron reunirse con el Presidente Gabriel Boric durante su visita al expropiado Club Hípico de Punta Arenas. A pesar de que once personas permanecieron en el bandejón central de Avenida Bulnes durante horas, llevando bidones de agua para sus animales, las autoridades les prohibieron no solo el acceso al recinto, sino también cualquier conversación con el Mandatario. El ambiente se tornó tenso cuando los manifestantes intentaron expresar sus preocupaciones sobre el bienestar de sus caballos.
Claudio Vidal Barría, presidente de la Agrupación Cultural Social Ecuestre de Magallanes, fue el portavoz de un grupo que enfrenta dificultades graves. Diez horas de espera y el rechazo a sus peticiones resultaron en una situación crítica, ya que la administración del Club Hípico había cortado el suministro de agua para los caballos. “Estamos trayendo agua en bidones, tenemos unos bins de mil litros que hemos puesto atrás igual, y cada propietario está trayendo su bin”, explicó Vidal, evidenciando la lucha diaria por mantener a sus animales saludables en un entorno adverso.
Además de sus intentos de ingresar al recinto con un camión cargado con cinco mil litros de agua, los dueños de los caballos sufrieron un contratiempo inesperado: algunos integrantes del grupo quedaron retenidos dentro del recinto, mientras otros no pudieron acceder. Este intercambio fue supervisado por la autoridad, que realizó controles de identidad. Vidal enfatizó que, a pesar de la situación, el grupo no busca cuestionar la expropiación del predio, sino simplemente más tiempo para gestionar el traslado de sus caballos a un nuevo lugar.
El proceso de reubicación de los animales es complicado, ya que un particular está construyendo pesebreras en un terreno situado a 15 kilómetros al norte de la ciudad, un proyecto que, según Vidal, necesita entre tres a seis meses para completarse. A su vez, las críticas de ciertas autoridades sobre las motivaciones políticas detrás de la protesta han sido desmentidas por el dirigente: “Absolutamente no, nada que ver”. Esta declaración busca disipar rumores acerca de un posible vínculo con el Partido Republicano.
El conflicto comenzó el 2 de febrero, cuando los propietarios fueron notificados de que debían abandonar el recinto en un plazo de 48 horas. A pesar de que el plazo oficial terminó el 27 de febrero, muchos de ellos han decidido permanecer en el lugar, esperando realizar el traslado de sus animales. La lucha continúa, ya que insisten en que seguirán ingresando agua por sus propios medios hasta que puedan moverlos al nuevo sitio establecido.
