Armada de Chile y su debate sobre la soberanía en Antártica

En una contundente declaración, Lamya Essemlali, activista francesa y líder de la campaña Krill Wars de la Fundación Capitán Paul Watson, ha afirmado que la Armada de Chile traiciona su misión principal al servir a los intereses de empresas privadas en lugar de proteger a las comunidades y el ecosistema. Durante una entrevista con La Prensa Austral, Essemlali, quien lidera desde el buque Bandero, denunció el enfrentamiento del 4 de abril con el pesquero noruego Antarctic Endurance, que terminó con la intervención de la Armada chilena, lo que generó serias dudas sobre la legalidad de sus acciones en aguas internacionales.
Essemlali enfatizó que la Armada chilena no tiene jurisdicción en las aguas antárticas y cuestionó su intervención en la disputa con la flota pesquera industrial de krill. “No reconocemos su autoridad en esas aguas internacionales”, dijo, subrayando que, aunque Chile reclama soberanía sobre la región, este reclamo está congelado por el Tratado Antártico de 1959. La activista argumentó que la intervención de la Armada se alineaba con los intereses empresariales en vez de priorizar la protección del ecosistema, afirmando que la CCAMLR, que regula la pesca en la región, carece de principios adecuados para la conservación.
El nuevo gobierno chileno, liderado por el presidente Kast desde marzo, ha sido objeto de críticas por parte de Essemlali, quien considera que sus declaraciones sobre la soberanía antártica responden a intereses políticos más que a un compromiso genuino con el medio ambiente. “Estamos preocupados de que estén utilizando la soberanía como una fachada para proteger a las empresas en lugar de a la población chilena y el ecosistema”, señaló, destacando la urgencia de un enfoque más ético en la política ambiental.
Sobre el colisionado encuentro entre el Bandero y el pesquero Antarctic Sea de Aker BioMarine, Essemlali contradijo la narrativa que previamente había señalado que se trató de un accidente. “Fue un choque deliberado, diseñado para enviar un fuerte mensaje sobre las actividades de la pesca industrial en la Antártida”, aseguró. Ante la posible acción legal de Aker, la activista se mostró desafiante, sugiriendo que tal proceso podría ser una oportunidad para aumentar la visibilidad sobre la situación crítica en la región.
Finalmente, dirigió un mensaje directo a los habitantes de Punta Arenas, llamándolos a involucrarse en la defensa del ecosistema antártico y criticando a la Armada por actuar en defensa de intereses empresariales en lugar de proteger el bienestar de la comunidad y del medio ambiente. “Es crucial que la población de Punta Arenas se sienta parte de esta lucha, porque estamos defendiendo no solo su hábitat, sino también su futuro y el de las generaciones venideras”, afirmó.
