Túnel bajo el Estrecho de Magallanes: La Conectividad que Esperamos

La megaobra que busca mejorar la conectividad austral ha iniciado su trayectoria con un exhaustivo análisis técnico que buscará determinar los costos, las condiciones geológicas y la factibilidad de la construcción de un túnel soterrado bajo el estrecho de Magallanes. Esta iniciativa, que se lleva gestando casi dos años, surgió de una propuesta del gobernador regional, Jorge Flies, durante un seminario promovido por la Subsecretaría de Desarrollo Regional. La propuesta de conectar Tierra del Fuego con el continente en el sector de Primera Angostura ha generado un intenso debate, no solo en Chile, sino también del lado argentino, y aunque inicialmente el proyecto no captó mucha atención nacional, recientemente ha comenzado a ganar relevancia en los medios, reviviendo el interés público y político por la idea.
La obra, actualmente en sus etapas de planeación, se incluye dentro del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas, el cual contempla una inversión de $6.500 millones para evaluar la viabilidad de la conectividad entre Primera Angostura y Bahía Azul. Axel González, jefe de la División de Planificación Regional, ha dejado claro que el camino hacia la realidad de este proyecto es largo y está lleno de desafíos. Una de las preguntas claves que se estarán formulando durante las etapas de estudio es la de optar por un túnel o un puente. González ha subrayado que, de acuerdo con los datos iniciales, la opción del puente es menos favorable debido a la complejidad técnica y los costos prohibitivos que esto podría conllevar, lo que cimenta la viabilidad de un túnel como la opción más plausible.
Desde un enfoque más técnico, el equipo de la Norwegian Tunnelling Network ha sido un pilar en la asesoría respecto a este proyecto. Este grupo especializado en la construcción de túneles, que compartió sus experiencias en regiones extremas visitando Punta Arenas el año pasado, ha resaltado que el sector de Primera Angostura es el más viable para llevar a cabo el túnel en el estrecho, donde la distancia entre el continente y Tierra del Fuego se reduce a 3,7 kilómetros. Esta opción, además, podría facilitar un importante flujo de tráfico que actualmente depende del sistema de transbordadores, sometido a las inclemencias del tiempo y a problemas de mantenimiento.
González ha mencionado que antes de entrar a la fase de prefactibilidad y factibilidad, que tomará varios años y una inversión significativa, el Gobierno Regional piensa desarrollar un estudio básico que aporte información técnica adicional. Esta propuesta ha enfrentado críticas de algunos sectores opositores debido a los costos involucrados en el proyecto. Mientras que el estudio básico podría tardar un año, los estudios de prefactibilidad y factibilidad, con un coste total que superaría los $6.500 millones, podrían extenderse hasta 2031. Todo dependerá de la aprobación de recursos por parte del Consejo Regional y de la inclusión de fondos en los presupuestos futuros.
Una vez superadas las fases preliminares, el proyecto enfrentará el desafío de la evaluación ambiental, un proceso que podría ocupar hasta tres años adicionales y que es crucial dada la magnitud del impacto que tendría la obra. En este sentido, González ha enfatizado la importancia de contar con información precisa sobre costos, argumentando que, hasta ahora, muchos de los números que circulan en medios de comunicación no son correctos. Con el potencial de ser concesionado, el túnel podría convertirse en un símbolo de desarrollo y conectividad en el sur chileno, solucionando décadas de aislamiento para Tierra del Fuego y acercando a los ciudadanos de esta región al resto del país, algo que podría concretar un significativo avance territorial en el futuro.
