Toma de tierras: La lucha de Villa Las Etnias por un hogar digno

La situación de Maritza Pérez y sus vecinos en la Villa Las Etnias ha tomado un giro alarmante tras las recientes declaraciones de las autoridades sobre la ocupación irregular y la inminente amenaza de desalojo. Tras más de 20 años en espera de una vivienda estable, Maritza, acompañada de otros tres habitantes del asentamiento, se dirigió a La Prensa Austral para expresar su frustración. Con documentos en mano, argumenta que, a pesar de su 40% de vulnerabilidad, ha sido ignorada por el alcalde Radonich, quien, según ella, se ha desentendido del asunto, enviando cartas en lugar de buscar soluciones efectivas. Maritza menciona que su decisión de unirse a la toma fue un último recurso luego de años de arrendar sin poder lograr el sueño de tener su hogar propio.

Los residentes de Villa Las Etnias son conscientes de que su ocupación es irregular, pero solicitan que el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) establezca una mesa de trabajo para analizar su situación y explorar opciones de subsidios habitacionales. Sin embargo, se sienten decepcionados por la falta de acción de las autoridades, quienes no desalojaron a los ocupantes cuando comenzaron a construir sus viviendas. La notificación del Serviu, que exige el desalojo de la Villa para el 19 de octubre, ha sido recibida como un balde de agua fría. Marco Cárdenas, otro vecino, expresa su desesperación al recordar que viven en condiciones de alta vulnerabilidad y que muchos de ellos, sin empleo, se ven incapaces de costear una renta en el actual mercado.

La agrupación que han formado los vecinos de Villa Las Etnias pretende canalizar sus esfuerzos hacia la obtención de vivienda digna. Desde el 2023, han organizado su directiva y sede, ya que buscan que el Serviu revise su caso individualmente para determinar cuántas de las 90 familias que residen en la ocupación irregular pueden acceder a algún beneficio habitacional. Cristina Morán, jubilada y residente desde hace una década en la toma, resalta su disposición al diálogo y al trabajo conjunto con las autoridades; sin embargo, sostiene que no ha habido avances significativos, y su situación sigue siendo precaria. Cristina enfatiza el esfuerzo que ha invertido en su hogar y cómo se siente amenazada por la posibilidad de perder todo lo que ha construido a lo largo de los años.

Acuñando un lema de resistencia, los vecinos de Villa Las Etnias no planean aceptar el desalojo sin luchar. Organizados, continuarán sus protestas hasta lograr establecer un diálogo con las autoridades competentes. La semana pasada, el seremi Rodolfo Guajardo se reunió con miembros de la comunidad, señalando que estar en el catastro de un asentamiento no garantiza automáticamente el acceso a una vivienda, lo que ha incrementado la frustración entre los vecinos. A pesar de que se les aseguró que cada caso sería evaluado, muchos sienten que se les niega un trato justo en la búsqueda de soluciones habitacionales.

Con el desalojo a menos de un mes, la incertidumbre y el miedo acosan a las familias de Villa Las Etnias. Cada día que pasa se suman más voces a la demanda de seguridad y estabilidad. El miedo a perder sus hogares construidos con esfuerzo y sacrificio es palpable entre los residentes, quienes insisten en que han trabajado incansablemente por lo poco que tienen. Mientras tanto, las autoridades continúan con los protocolos establecidos, lo que deja a estas familias en un limbo de esperanza y desesperación. La lucha por un hogar en la Villa Las Etnias es más que una simple búsqueda; es una manifestación de la necesidad de que se escuche y respete la voz de los más vulnerables.

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