Restricción de celulares en colegios: mejora la convivencia

En un decidido esfuerzo por mejorar la convivencia escolar y aumentar la interacción entre estudiantes, el Colegio Charles Darwin y la Escuela Arturo Prat en Punta Arenas, junto a la Escuela Bernardo O’Higgins en Natales, han implementado políticas que restringen el uso de teléfonos celulares en los cursos de educación básica. Esta iniciativa ha resultado en una notable reducción de distracciones en las aulas, permitiendo que los alumnos se enfoquen más en sus estudios y en el establecimiento de relaciones interpersonales más sólidas. Con la creciente preocupación por el impacto de estos dispositivos en la educación, las escuelas han tomado la delantera mientras el Congreso continúa debatiendo una ley que busca regular su utilización en el entorno escolar.

La implementación de esta restricción se inició con una reunión entre padres, docentes y directores de las instituciones educativas, donde se discutieron los efectos negativos de la utilización de celulares en el aula. Beatriz Schmidt, directora de la Escuela Arturo Prat, explicó que tras el consenso generado, las familias se comprometieron a no permitir que sus hijos llevasen celulares al colegio. Los padres de los octavos básicos firmaron un registro de autorización que establece que si los estudiantes llevan un celular, deben entregarlo a la dirección al llegar y lo recibirán de vuelta al finalizar la jornada. Esta medida ha mostrado resultados inmediatos en el ambiente escolar, incentivando una mayor interacción entre los estudiantes.

Los beneficios de eliminar el uso de celulares en el aula son palpables, tanto en términos de aprendizaje como en la convivencia. Schmidt observó que las dinámicas recreativas entre los niños han cambiado favorablemente; antes, muchos estaban absortos en sus dispositivos durante el recreo, pero ahora disfrutan de juegos y conversaciones en grupo. La interacción entre compañeros se ha incrementado, creando un ambiente más cohesionado y participativo entre los estudiantes de la Escuela Arturo Prat, y esta tendencia ha llevado a que se expanda la medida a los cursos de séptimo básico.

Por su parte, la Escuela Bernardo O’Higgins en Natales también ha adoptado esta política con el respaldo de la comunidad educativa. Su directora, Nieves Raín, compartió que desde el inicio de 2024 se acordó poner fin al uso de teléfonos celulares, abordando preocupaciones sobre la distracción y el acoso que estos dispositivos provocaban. Raín destacó que los alumnos han reaccionado positivamente a la restricción, expresando su satisfacción al tener más oportunidades para jugar y socializar con sus compañeros, y solo utilizan los teléfonos en caso de emergencias y bajo supervisión.

Las acciones de las escuelas en Magallanes anticipan un camino hacia un uso más equilibrado de la tecnología en el ámbito educativo, coincidiendo con proyectos de ley que actualmente se discuten en el Senado. Esta legislación busca regular el uso de celulares desde la educación parvularia hasta la media, limitándolos a actividades curriculares y emergencias, mientras promueve una interacción social saludable. Mediante estas políticas, las instituciones educativas en la región demuestran un compromiso con el aprendizaje y la seguridad de sus estudiantes, subrayando la importancia de involucrar a las familias en el proceso de regulación del uso de tecnología.

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