Rafael López Aliaga y las sorpresas del fraude electoral en Perú

Rafael López Aliaga, el candidato de ultraderecha a la Presidencia de Perú, ha desatado la controversia al denunciar sin pruebas un supuesto fraude en las recientes elecciones generales, que se celebraron durante el fin de semana. En un giro provocador, el exalcalde de Lima ha ofrecido recompensar con hasta 20.000 soles (aproximadamente 5.700 dólares) a aquellos funcionarios electorales que le proporcionen evidencias que respalden sus acusaciones. Este movimiento ha sorprendido a muchos, especialmente dado que se basa en meras insinuaciones de irregularidades sin presentar pruebas concretas que las corroboren.
En su afán por deslegitimar los resultados, López Aliaga se ha dirigido expresamente a los trabajadores de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), instándoles a que, de forma anónima, le envíen información sobre cualquier posible irregularidad. “Si eres trabajador de ONPE o JNE y tienes información veraz sobre fraude o sabotaje, Renovación Popular ofrece S/. 20,000 de recompensa”, declaró López Aliaga, resaltando su intención de fomentar un ambiente de desconfianza en el proceso electoral.
El contexto de sus acusaciones se ve agravado por los retrasos significativos en la apertura de varios centros de votación en Lima, que resultaron ser de hasta cinco horas. Este inconveniente, atribuido a problemas logísticos con la empresa encargada de la distribución del material electoral, ha sido utilizado por López Aliaga para justificar su narrativa de fraude, argumentando que estos retrasos le habrían costado cerca de medio millón de votos, aunque carece de evidencia que respalde tal afirmación.
A pesar de las críticas y acusaciones de López Aliaga, numerosas misiones de observación electoral, incluida la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), han manifestado su apoyo al proceso, calificándolo de transparente y legítimo, a pesar de las irregularidades con los horarios de apertura de los centros de votación. Esta validación internacional contrasta con el enfoque beligerante del candidato, que ha apostado por desestabilizar los resultados a medida que los votos continúan siendo contados.
En el ámbito electoral, la contienda se encuentra reñida. Con el 92,12% del total de votos escrutados, la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular) lidera los resultados con el 17,05% de los votos, seguida de cerca por el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien posee el 12,05%, y López Aliaga, que se sitúa en tercer lugar con un 11,86%. La diferencia entre Sánchez y López Aliaga es menor a 30.000 votos y se decidirá en los jurados electorales, que deben evaluar cerca de 5.000 actas impugnadas, complicando aún más el clima electoral en el país.
