Punta Arenas y su salida de la Alerta Roja: ¿Cuáles son los próximos pasos?

Punta Arenas ha visto un respiro en medio de la crisis provocada por la creciente del río de las Minas, al levantarse la Alerta Roja el lunes pasado. La decisión fue tomada tras la séptima y última sesión del Comité Regional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid), donde se acordó iniciar la etapa de rehabilitación después de un fin de semana crítico. La delegada presidencial, Ericka Farías, subrayó la gravedad de la situación, evidenciada por un desborde que estuvo a solo 6 metros de hacerse realidad, lo que subraya la vulnerabilidad de muchas viviendas construidas en zonas de riesgo. La soledad de las autoridades se hace evidente cuando se reflexiona sobre el futuro urbanístico de Punta Arenas, ante la alarmante cercanía de las viviendas al cauce del río.
Durante un reciente sobrevuelo, se evidenciaron problemas significativos que se han gestado a raíz de la emergencia: terrenos rellenos y a la venta en zonas de alto riesgo, así como acumulaciones de desechos y chatarra en áreas vulnerables. La presidenta instó a la comunidad a hacer una reflexión crítica sobre la compra de terrenos en riberas de ríos, enfatizando que la seguridad de las familias está en juego. Farías mencionó que la situación requiere una evaluación caso por caso para determinar si se procederá con desalojos, siendo la intención prioritaria la reorganización de la infraestructura, sin causar dislocación a las familias que habitan esas zonas.
Uno de los temas más urgentes abordados fue el estrangulamiento en el puente O’Higgins, donde se había formado un tapón de troncos que agrava la situación del río de las Minas. Alejandro Marusic, seremi de Obras Públicas, destacó la necesidad de reconstruir el puente a la brevedad, ya que su capacidad soporta menos flujo que el que podría manejar el cauce. En su informe, remarcó que de los cinco puentes que requerían reconstrucción tras el aluvión de 2012, solo el O’Higgins permanece sin realizarse. Esta obra es fundamental para asegurar la fluidez del río y prevenir futuras emergencias.
Los vecinos de la parte alta del estero Llau Llau se enfrentan a una espera prolongada para la solución de su situación, tras perder parte de sus terrenos por la crecida del río. Marusic reconoció que los gaviones de protección instalados hace más de 20 años deberán ser renovados, lo cual es un proyecto definido de mediano plazo. Las dificultades que enfrentan estas comunidades resaltan la necesidad de planes de acción y proyección a largo plazo, para garantizar la seguridad de las viviendas y el bienestar de sus residentes.
Por último, la situación del Humedal Tres Puentes y su influencia sobre las rutas hacia Punta Arenas ha obligado a las autoridades a actuar rápidamente. Senapred trabaja en la mitigación de los problemas causados por las inundaciones en este área protegida y considera que, aunque se levante la alerta, el trabajo de campo continuará. Los puntos críticos marcaron la pauta para establecer una mesa de cuenca que discutirá temas urgentes como la regularización de viviendas, el retiro de desechos y la planificación de infraestructura necesaria. Las acciones están programadas para ser tratadas en una sesión el 14 de octubre, mientras la municipalidad mantiene su línea de atención para recibir reportes de los vecinos afectados.
