Proyecto Cable Antártico: Revelan Detalles Cruciales sobre su Viabilidad

En marzo pasado, este diario dio a conocer la existencia del primer informe de factibilidad del Proyecto Cable Antártico, un estudio que apenas comenzaba en ese momento. Ahora, cinco meses después, la investigación ha llegado a su fin. El resumen de los Informes 2 y 3, que se datan en agosto de 2026, ha sido elaborado por las consultoras Salience Consulting y Pioneer Consulting con financiación del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (Caf). Este extenso documento, que alcanza cerca de 900 páginas, presenta un análisis exhaustivo en áreas técnicas, legales, ambientales, financieras, de gobernanza y geopolíticas, todo ello condensado en un resumen ejecutivo de 65 páginas que este medio ha tenido la oportunidad de revisar. La subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, ha manifestado que el proyecto “es factible” y que “es una iniciativa que nuestro país debe liderar”, aunque el informe completo revela un panorama más complejo que el optimismo oficial.

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que, aunque el cable es “viable en principio”, su implementación depende de la satisfacción de una serie de condiciones. Las barreras técnicas fundamentales no impedirían su construcción, pero el documento enfatiza que la transición del concepto a la ejecución necesitará cumplir una serie de requisitos esenciales que han sido subrayados por los expertos. No se recomienda, en este sentido, un compromiso inmediato con la construcción del cable. En cambio, el informe sugiere un enfoque propuesto por etapas, que incluye la necesidad de establecer una ruta jurídica y ambiental competente, el compromiso de participantes que aseguren la demanda, una estructura financiera robusta, un modelo de gobernanza neutral y un plan de implementación que sea operativamente viable.

El informe también proporciona un desglose técnico de las dos configuraciones previamente planteadas, revelando que la opción técnica óptima incluye una conexión entre Punta Arenas y Puerto Williams con nueve puntos de desembarco en la Antártida. Esta propuesta tiene un costo estimado de US$621 millones, proyectando beneficios netos que alcanzarían los US$943 millones hacia 2058. A lo largo del período de inversión, se planifica un desembolso de entre US$88 y US$90 millones anuales desde 2027 hasta 2033. Además, el sistema ofrecería una capacidad de entre 15 y 30 Tbit/s, muy por encima de la demanda actual, y podría integrar sensores para monitorear sismos y temperatura oceánica, convirtiéndose en una red de vigilancia científica.

Como siguiente paso, la Subsecretaría de Telecomunicaciones ha informado que el informe ya ha sido entregado a la Cancillería. En septiembre, el estudio será presentado a diversas entidades como el Gobierno Regional de Magallanes y las Fuerzas Armadas para recibir sus observaciones. En noviembre, se espera que el proyecto sea discutido por el Consejo de Política Antártica, que será responsable de tomar la decisiva “decisión de Estado”. Sin embargo, el debate político ya ha comenzado, con diferentes posturas respecto a la inversión cercana a US$100 millones en recursos públicos. Mientras algunos, como el gobernador Flies, consideran esta conectividad un símbolo de soberanía, otros legisladores advierten sobre la necesidad de una evaluación más rigurosa de las alternativas tecnológicas disponibles.

El informe también revela aspectos críticos acerca de los riesgos asociados con el proyecto, señalando que la complejidad del aterrizaje del cable y los riesgos ambientales son dos de las principales preocupaciones. Aunque los impactos ambientales se evalúan como menores, la obtención de la autorización ambiental es un desafío significativo, dado el marco normativo complejo. Además, el trazado del cable atraviesa áreas sensible, lo que requiere más diálogo con las autoridades para asegurar un desarrollo sostenible. Para mitigar los riesgos, se proponen diversas medidas, incluyendo la presencia de observadores marinos y el enterramiento del cable en la plataforma continental. Este proyecto se apoya en el precedente de la red de Fibra Óptica Austral en Puerto Williams, sugiriendo un diseño cuidadoso para establecer una conexión exitosa hacia el continente antártico.

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