Poncho tejido: La tradición artesanal de Eugenia Báez

Eugenia Báez, reconocida artesana de La Ligua y usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), tejió un hermoso poncho de lana de oveja que fue presentado como uno de los obsequios en la celebración del Día de las Campesinas y los Campesinos, que se conmemora cada 28 de julio. Este evento, que recuerda la promulgación de las leyes de Reforma Agraria y Sindicalización Campesina en 1967, se llevó a cabo en la emblemática Plaza de la Constitución en Santiago. Este año, el Presidente Gabriel Boric recibió en lugar de regalos para él, obsequios especiales para su recién nacida hija, Violeta, convirtiéndose así en el primer mandatario del país en ser padre durante su mandato en más de noventa años.

El presidente Boric, visiblemente emocionado, recibió el poncho de Eugenia Báez junto a un móvil hecho con fibra de pil-pil voqui, entregado por representantes de la Mesa Nacional de Jóvenes Rurales. La elección de estos regalos subraya la importancia de la herencia y la identidad cultural de los pueblos originarios y los campesinos, símbolos característicos de la riqueza agrícola chilena. Esta entrega de obsequios no es solo un gesto ceremonial; se trata de un reconocimiento al esfuerzo y dedicación de los agricultores y artesanos que mantienen vivas las tradiciones de su tierra, lo cual se convierte en un vínculo significativo entre la familia presidencial y el sector rural.

El pil-pil voqui, una enredadera nativa del centro-sur de Chile, es muy valorada por su versatilidad en la elaboración de productos artesanales por comunidades mapuche lafkenche. Milton Lienlaf, uno de los creadores del móvil presentado al presidente, ha compartido su experiencia personal sobre su retorno a Alepué para dedicarse a su arte luego de enfrentarse a una grave enfermedad. Su retorno a la tierra natal y al trabajo con la naturaleza simboliza un acto de resiliencia y reafirmación de la conexión con sus raíces, un sentimiento compartido entre muchos artesanos de la región, quienes ven en sus obras una extensión de su identidad cultural.

Por su parte, Eugenia Báez reafirmó su compromiso con el rescate de las tradiciones a través de su trabajo en el telar a pedales, una técnica que ha sido transmitida de generación en generación. En su agruación, Siete Hebras, sigue cultivando la producción de ponchos para niños, apostando por el uso de lanas naturales en un contexto donde la industria textil ha predominado en la producción masiva. La pasión que pone en cada pieza, considerando que cada poncho es único, refleja no solo su habilidad artesanal, sino también un profundo respeto por sus raíces y el legado cultural que representa.

Los regalos entregados en este evento no son una novedad en la historia de la política chilena; presidentes anteriores también han recibido obsequios simbólicos de artesanos. Este año, el gesto de regalar a la hija del presidente se presenta como una oportunidad de unificar el presente con la esperanza por un futuro donde la conexión con el legado agrícola y cultural de Chile, vital para comprender la identidad nacional, sea un pilar en la crianza de la nueva generación. Con cada prenda y cada pieza que se entrega, se teje un relato de tradición, resistencia y orgullo que perdura a lo largo del tiempo.

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