Persona en situación de calle en Punta Arenas: ¿Por qué no acepta ayuda?

La persona en situación de calle que durante casi un mes ocupó un portal en la calle Mejicana, en el centro de Punta Arenas, ha sido trasladada a un albergue tras una ardua gestión coordinada entre la Municipalidad y organismos del Estado. Esta intervención fue motivada por numerosas quejas de los locatarios de la zona, quienes denunciaron problemas de insalubridad generados por la permanencia de esta persona en el lugar. El cambio de situación se produjo cuando la persona accedió a ser llevada a una residencia de acogida, lo que representó un alivio tanto para los vecinos como para los comerciantes del sector.
Carlos Sanhueza, director de Seguridad Pública Municipal, informó que la situación en la calle Mejicana se arrastraba desde el 29 de julio y que durante ese tiempo, su equipo realizó más de diez visitas al lugar, respondiendo a llamados diarios a través de la línea 800. “Fue un trabajo bastante difícil, porque no es llegar y tomar a una persona y poder sacarla”, comentó Sanhueza. En cada visita, se ofreció reiteradamente el traslado a un lugar más adecuado, pero la aceptación por parte de la persona fue esencial para poder concretar la ayuda.
Además del trabajo de seguridad, la Municipalidad gestionó apoyo a través de la Dirección de Desarrollo Comunitario y el programa Calle de Desarrollo Social. El esfuerzo conjunto fue clave para proporcionar una solución viable y efectiva para la persona en situación de calle. Tras su retiro, la Dirección de Medio Ambiente llevó a cabo una limpieza exhaustiva del lugar, evidenciando las tareas de recuperación del espacio público y el compromiso de la municipalidad por mantener la higiene en el sector.
El alcalde Claudio Radonich subrayó la complejidad de la situación, mencionando que la voluntariedad juega un papel limitante en la labor del municipio. Destacó que, pese a que la persona tenía acceso garantizado a un albergue, se mostró reacia a utilizarlo durante semanas. “La ley nos impide sacar a las personas de circulación si no están cometiendo ningún delito”, afirmó Radonich, acentuando la dificultad de explicar a los vecinos cómo alguien que estaba en la calle era beneficiario de atención estatal. La coordinación finalmente llevó a que la persona pudiera ser ubicada en un lugar seguro.
El alcalde también enfatizó que este caso no es aislado, ya que se observan situaciones similares en otros puntos del centro, como la calle Errázuriz, donde se congregan grupos de personas en necesidad. En este contexto, Radonich propuso que los programas de atención en calle, aunque bien intencionados, deben contar con una mayor flexibilidad para atender a aquellos que tienen la posibilidad de acceder a un albergue, pero que no lo aceptan. Esta experiencia servirá como un llamado a la acción para mejorar la respuesta de las instituciones ante la problemática de la vivienda y atención a personas en situación de calle.
