Perros sin supervisión: una amenaza oculta para la biodiversidad

La creciente presencia de perros sin supervisión en la Región de Magallanes se ha convertido en un problema serio, afectando no solo a la biodiversidad local sino también a la ganadería y la salud pública. Según WCS Chile, entre 2012 y 2023, un alarmante 82,2% de la mortalidad del ganado en esta región se atribuyó a perros deambulares o asilvestrados. Estos animales no solo representan una amenaza para las especies nativas, como el guanaco y el zorro culpeo, sino que también actúan como vectores de enfermedades, compiten con carnívoros silvestres y alteran el comportamiento de la fauna local.

Las cifras sobre mordeduras de perros en Chile son igualmente preocupantes. En un informe reciente, el Ministerio de Salud declaró una Alerta Epidemiológica a nivel nacional debido al aumento de atenciones por mordeduras caninas. Entre 2021 y 2025, se registraron 366.051 atenciones, de las cuales más de la mitad fueron causadas por perros sin un dueño conocido. En la Región de Magallanes, hasta julio de 2026 se reportaron 743 incidentes de mordeduras, evidenciando un incremento continua de este problema que afecta directamente a la comunidad.

En respuesta a esta crisis, WCS Chile ha incorporado estrategias dentro del Plan de Manejo del Parque Karukinka, donde se han documentado múltiples ataques de perros a la fauna nativa. Entre las propuestas, destaca la creación de un catastro de vecinos y sus perros, así como un protocolo para identificar la presencia de estos animales utilizando cámaras trampa. Esta iniciativa busca monitorear y regular la tenencia responsable de mascotas en las cercanías del parque, con el fin de disminuir la incidencia de ataques a la fauna silvestre.

Cristóbal Arredondo, coordinador de Programa de Conservación Terrestre de WCS, enfatiza la importancia de involucrar a la comunidad en la solución de este problema, afirmando que “los perros sin supervisión representan una amenaza que debemos abordar por la salud de nuestros ecosistemas y de las personas”. La implementación de collares de identificación y el registro de perros asociados a los vecinos del parque son pasos cruciales para establecer un control efectivo y garantizar la seguridad tanto de los habitantes como de la fauna.

El problema de los perros asilvestrados no se limita a Chile; también afecta a la zona argentina de Tierra del Fuego. El biólogo Adrián Schiavini del Conicet estima que entre 600 y 1.000 perros asilvestrados habitan en esa área, lo que ha llevado a WCS Chile a abogar por una estrategia binacional integral para enfrentar esta amenaza. La conexión territorial entre ambos países, sumada a la actividad ganadera y turística en la región, requiere un enfoque coordinado para proteger tanto al ganado como a la fauna silvestre. La colaboración es clave para resolver esta crisis de manera efectiva.

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