Mortalidad neonatal Magallanes: ¿Realmente está por encima del promedio nacional?

La seremi (s) de Salud, Vivian Garay, ha desmentido recientes afirmaciones sobre un incremento en la mortalidad neonatal en la Región de Magallanes, señalando que las cifras en las primeras semanas de vida no superan el promedio nacional. Durante una reciente rueda de prensa, Garay atribuyó esta creencia errónea a una “sensibilidad estadística” propia de la región, donde pequeñas variaciones en el número absoluto de fallecimientos pueden causar fluctuaciones significativas en las tasas anuales. `Nuestro indicador posee una alta sensibilidad estadística`, afirmó, resaltando que un par de defunciones adicionales puede alterar drásticamente la tasa, sin que ello signifique un aumento real en el riesgo para la población.
Las características demográficas de Magallanes, con un bajo número de nacimientos que ronda los 1.200 anuales, contribuyen a esta elevada sensibilidad estadística. Así, un año puede registrar siete defunciones en menores de un año, y dependiendo del total de nacidos, la tasa puede fluctuar entre 4 y 7 por cada 1.000, lo que refleja una inestabilidad estadística más que un aumento del riesgo poblacional. Garay indicó que al observar las cifras absolutas, no se ha detectado un incremento sostenido en las defunciones, lo que reafirma la posición de que la mortalidad infantil en la región se mantiene a niveles equivalentes al promedio nacional.
Las principales causas de mortalidad infantil en la región se encuentran ligadas a problemas perinatales, malformaciones congénitas y complicaciones por prematurez. Para combatir estas situaciones, Garay destacó que se están fortaleciendo las estrategias en la red materno-neonatal. Esto incluye la promoción de controles prenatales y preconcepcionales tempranos, así como la adherencia a los tamizajes de infecciones, lo que mejora la atención de los recién nacidos de alto riesgo. También se busca prevenir el parto prematuro y asegurar altas coberturas en el Programa Nacional de Inmunizaciones, elementos esenciales para proteger la salud de los niños.
A nivel nacional, la situación es alentadora, ya que la mortalidad infantil ha mostrado una tendencia a la baja en las últimas tres décadas. Los registros indican que la tasa ha pasado de 14,3 por 1.000 nacidos vivos en 1990 a cerca de 6 por 1.000 en años recientes. Esta mejora se refleja en la mortalidad neonatal, que actualmente se encuentra por debajo de 5 por 1.000 nacidos vivos corregidos. Este avance destaca los esfuerzos del sistema de salud en la reducción de las tasas de mortalidad infantil y neonatal en el país.
Finalmente, la seremi subrayó que la vigilancia y el control continuo son clave para mantener y mejorar estos indicadores de salud. “Estamos comprometidos a seguir desarrollando e implementando políticas que garanticen un mejor cuidado prenatal y neonatal, ajustándose a las necesidades de la población de Magallanes”, concluyó Vivian Garay, enfatizando que el bienestar de los recién nacidos y sus familias es una prioridad en la agenda sanitaria regional.
