Monseñor Alejandro Goic Karmelic: Un legado en Rancagua

El lunes se dio a conocer la noticia del fallecimiento de monseñor Alejandro Goic Karmelic, quien se desempeñaba como obispo emérito de Rancagua. El sacerdote, originario de Magallanes, había sido internado de urgencia en una clínica de la ciudad hace apenas dos días, y su partida a los 85 años deja un profundo vacío en la comunidad religiosa chilena. Monseñor Goic no solo fue un líder espiritual en la diócesis de Rancagua, sino que también dejó una huella indeleble en la diócesis de Punta Arenas y en la Iglesia católica en general.
Goic Karmelic fue un destacado impulsor del concepto de “sueldo ético”, una iniciativa que busca una remuneración justa y digna para los trabajadores en el país. Este enfoque ético hacia el trabajo reflejaba su compromiso con la justicia social y su cercanía a las realidades difíciles que enfrentan los más vulnerables. La propuesta del sueldo ético ha tenido repercusiones significativas en el debate social y económico en Chile, consolidando a Goic como un referente en la lucha por la dignidad humana.
El actual obispo de Rancagua, Guillermo Vera, recordó a monseñor Goic como un “hombre bueno y un pastor entregado en el apostolado”. Vera destacó las diversas facetas de su vida, su habilidad para conectar emocionalmente con los demás y su dedicación al servicio divino. “Quiso servir a Dios con toda su vida, amó a Jesucristo y quería configurarse con él”, expresó Vera en un emotivo homenaje que resalta la profunda admiración que el clero y la fiel comunidad sentían por el legado de Goic.
Durante su trayectoria, monseñor Goic tuvo una influencia notable en varias ciudades chilenas, incluyendo Concepción, Talca y Osorno, antes de consolidarse en Rancagua. Su liderazgo fue fundamental para la evangelización, el acompañamiento espiritual y la promoción de acciones solidarias que beneficiaron a distintos sectores de la sociedad. Su incansable labor no solo transformó vidas individuales, sino que también fortaleció el tejido social de las comunidades donde sirvió.
La noticia de su fallecimiento ha generado un amplio sentimiento de tristeza en la comunidad católica y entre quienes lo conocieron. Goic Karmelic personificaba la ternura de Dios hacia los pobres y sencillos, y su legado perdurará en los corazones de aquellos a quienes tocó con su mensaje de amor y esperanza. La Iglesia chilena lamenta la partida de un líder que siempre tuvo una palabra de aliento y un gesto de cercanía, recordando que en su vida se reflejaban los anhelos de una sociedad más justa y compasiva.
