Mata verde: ¿El secreto para salvar Laguna Blanca y su ecosistema?

La restauración ecológica en la Laguna Blanca ha tomado un giro positivo con el uso de la Mata verde (Lepidophyllum cupressiforme) como escudo natural contra el sedimento. Esta planta nativa de la Patagonia, clasificada como “casi amenazada”, está siendo utilizada para combatir los efectos de la sequía que afectó severamente a la laguna en 2021, cuando casi se secó por completo. “La gracia de estos arbustos es su arquitectura, que actúa como una muralla contra el sedimento”, afirma Erwin Domínguez, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia). Esta estrategia no solo busca proteger la calidad del ecosistema local, sino también asegurar la supervivencia de la Mata verde en un contexto de creciente presión sobre su hábitat.

Los investigadores del Inia han implementado un innovador ensayo de restauración que incluye la translocación de individuos juveniles de la Mata verde, llevándolos a un área que simula las condiciones del entorno original. En este esfuerzo, se han realizado estudios de campo para monitorear las plantas durante varias temporadas, analizando su capacidad para adaptarse a un ambiente con altas concentraciones de sal y condiciones climáticas extremas. La Mata verde demuestra ser ideal para este propósito, logrando establecerse en su nuevo hogar durante el último monitoreo realizado, que cubrió los meses de octubre a enero de 2026.

Los resultados de estos primeros monitoreos son esperanzadores, con tasas de supervivencia que oscilan entre el 60 y 63%. Los individuos de Mata verde no solo están sobreviviendo, sino que también mantienen una actividad fisiológica activa, lo que indica la viabilidad de esta especie en condiciones adversas. Sin embargo, los investigadores han identificado un desafío significativo: la herbivoría provocada por fauna nativa como liebres y guanacos. Este hallazgo es crucial para el futuro de la restauración, ya que sugiere que se deben implementar medidas de protección adecuadas para aumentar la tasa de éxito del establecimiento de las plantas.

Más allá de su función como barrera contra el sedimento, la Mata verde juega un papel ecológico fundamental en los ecosistemas salobres de la región de Magallanes. La experiencia de restauración en Laguna Blanca no solo tiene el potencial de revitalizar esta planta, sino que también genera un modelo práctico aplicable a otras áreas con retos similares, especialmente en contextos donde la infraestructura humana podría impactar poblaciones de plantas nativas. Este enfoque podría dar forma a un camino emergente en las prácticas de conservación en la Patagonia, respondiendo a la urgencia de proteger nuestra biodiversidad.

Los próximos monitoreos serán clave para evaluar el desarrollo de las plantas trasplantadas durante toda la temporada de crecimiento, lo que permitirá perfeccionar esta estrategia de restauración. Reforzar la capacidad de la Mata verde no solo beneficiará el ecosistema local, sino que también posicionará a Laguna Blanca como un modelo en iniciativas de conservación y restauración ecológica en toda la región. Al establecer una infraestructura de protección y manejo adaptativo, se espera minimizar los efectos de la fauna herbívora y maximizar la eficacia de esta estrategia, beneficiando tanto a la biodiversidad como a las comunidades que dependen de estos recursos naturales.

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