Ema Osorio Perich: La matrona que dejó huella en Magallanes

Ema Osorio Perich, una figura emblemática de Punta Arenas, falleció este domingo a los 104 años, dejando un legado de amor y entrega por su tierra y comunidad. Nacida en 1922, creció en la Estancia Palomares, donde su madre, Magdalena Perich, le enseñó a leer y escribir, sentando así las bases de un futuro que se centraría en la educación y el servicio a los demás. Desde temprana edad, Ema demostró una determinación notable, trasladándose a Punta Arenas a los nueve años para continuar sus estudios en un internado, y posteriormente a Santiago, donde se graduó como matrona en la recién inaugurada Escuela de Obstetricia de la Universidad de Chile.
A su regreso a la región de Magallanes, Ema Osorio dedicó su carrera profesional al Hospital Regional, donde se convirtió en jefa de Maternidad. En una época en la que los partos eran atendidos principalmente por parteras, Ema rompió barreras al ser la primera matrona universitaria de Punta Arenas. Con su inseparable bicicleta, recorría las localidades de la ciudad, llevando atención médica a las mujeres, muchas de ellas de escasos recursos, ofreciendo sus servicios sin distinción económica. Este compromiso y humanidad hicieron de ella una profesional muy querida, reconociendo su vocación y cercanía.
La vida personal de Ema fue igualmente rica y satisfactoria. Junto a su esposo, Alejandro López, formó una familia compuesta por cuatro hijos: Carlos Alejandro, Víctor Manuel, María Luisa y Jorge Alejandro. A través de ellos, dejó una profunda huella familiar que continúa a través de sus numerosos nietos y bisnietos, muchos de los cuales comparten su amor por la región magallánica. En reconocimiento a su compromiso con la comunidad, fue nombrada Ciudadana Ilustre por la Municipalidad de Punta Arenas en diciembre de 2005, un título que resalta su contribución a la sociedad.
La última celebración del cumpleaños de Ema se realizó en la Estancia Palomares, el 14 de septiembre, donde reunió a su familia y amigos en el lugar que fue fundamental en su historia. Este regreso fue un acto simbólico que reflejó su profundo amor por su tierra y la conexión que mantuvo con sus raíces hasta el final de su vida. Su legado continúa inspirando a las nuevas generaciones, quienes la recordarán como una mujer de esfuerzo y dedicación a su gente.
Sin embargo, la vida de Ema no estuvo exenta de desafíos. Durante el golpe de Estado de 1973, fue detenida y se convirtió en prisionera política, un capítulo que resalta su valentía en tiempos de adversidad y su respeto por los derechos humanos. Su velorio se lleva a cabo en la Funeraria Lourdes, y sus funerales serán hoy en el Cementerio Municipal a las 9:30 horas, donde se rendirá tributo a una mujer que no solo fundamentalmente tocó vidas, sino que también abrió caminos para futuras generaciones.
