Estatua de Manuel Baquedano: ¿Cierra heridas del estallido social?

El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, abordó en los medios la decisión del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) respecto a la reinstalación de la emblemática estatua del general Manuel Baquedano en la Plaza Italia. Durante una reciente entrevista con Radio Pauta, Desbordes enfatizó que esta reposición no solo es un tema de recuperar un monumento, sino que también forma parte de un proceso de sanación para las secuelas legadas por el estallido social de 2019. Según sus palabras, la restitución de la estatua busca cerrar “varias heridas” generadas por un período marcado por la violencia y la destrucción que afectó a la sociedad chilena, enfatizando la necesidad de un diálogo que permita avanzar en la reconciliación.

Sin embargo, la propuesta de reinstalación no cuenta con el respaldo del actual Gobierno. Desbordes manifestó que el presidente Gabriel Boric, quien asumirá el cargo el 11 de marzo, no está a favor de que la estatua regrese a su lugar original antes de esa fecha. Para el alcalde, sería un “contrasentido” que un presidente que se opone a la restitución inaugurara la figura. Este desacuerdo refleja las tensiones políticas actuales y el conflicto de posturas que aún persiste en torno a la figura del general Baquedano y los eventos de 2019.

La controversia ha atraído la atención de distintos analistas políticos, como Luis Felipe Vergara, quien describió el debate en torno a la estatua como “artificial”. Vergara argumenta que la importancia de reinstalar la estatua no es necesariamente relevante dependiendo del mandatario, ya sea Gabriel Boric o José Antonio Kast. En su opinión, el debate se centra más en los intereses políticos del presente que en el significado histórico y simbólico del monumento. Esta percepción sugiere que el retorno de la estatua ha sido convertido en un punto de controversia más por el contexto político que por su valor como símbolo nacional.

Desde Providencia, los partidarios de reintegrar la estatua sugieren que su retorno debería ser visto a través de un prisma técnico y seguro. Ellos argumentan que reinstalar la figura del general Baquedano en su lugar tradicional podría marcar el cierre de un ciclo simbólico, en un sitio que ha sido durante décadas un núcleo de encuentro para grandes concentraciones en Santiago. Para muchos, la plaza representa la historia colectiva de la ciudad y su recuperación podría significar un paso hacia adelante en la construcción de una narrativa más inclusiva que reconozca tanto los logros como las heridas del pasado.

Este nuevo giro en el debate sobre la estatua del general Baquedano pone de manifiesto las tensiones políticas y simbólicas que marcan la transición de la presidencia de Gabriel Boric. A medida que el país navega por los divisivos temas del “refundacionalismo”, la discusión sobre la reinstalación de la estatua resalta la necesidad de continuar el diálogo en torno a la memoria histórica y el reconocimiento de las diversas narrativas que coexisten en la sociedad chilena. La controversia no solo es un reflejo de posturas políticas, sino también un indicativo de una búsqueda más profunda de identidad y reconciliación en un Chile post-estallido.

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