Envejecimiento en Chile: ¿Estamos realmente preparados para enfrentar el reto?

Un alarmante 84% de la población chilena opina que el país está poco o nada preparado para enfrentar el envejecimiento, según la VIII Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores en Chile, presentada ayer por la Universidad de Chile y el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama). Este estudio, que entrevistó a 1.000 personas mayores de 18 años entre el 20 de febrero y el 6 de marzo de 2025, revela un aumento notable en la percepción de vulnerabilidad de la tercera edad en un contexto nacional. Comparado con el 59,5% que expresaba esta preocupación en 2008, el incremento de 24,5 puntos porcentuales en los últimos 17 años pone de manifiesto un deterioro sostenido en la confianza de la ciudadanía hacia las políticas de envejecimiento del país.
Los resultados de la encuesta también reflejan una percepción crítica respecto al apoyo institucional dirigido a las personas mayores. Un contundente 82% de los encuestados considera que las políticas actuales son insuficientes ante la pérdida de funcionalidad y las enfermedades crónicas. Sin embargo, más de la mitad de los consultados (53,5%) indicó estar dispuesto a pagar un impuesto específico para asegurar una red de protección social que garantice los derechos y bienestar en la vejez. Esto sugiere un fuerte deseo de cambio en la sociedad chilena, aunque también plantea la pregunta sobre las capacidades del Estado para responder a estas demandas.
La exclusión social de las personas mayores se hace evidente en los datos de la encuesta: un 84,4% percibe que este grupo se encuentra marginado de la sociedad, y un alarmante 68,5% considera que sus contribuciones son poco o nada valoradas. A pesar de que ocho de cada diez personas mayores se consideran capaces de valerse por sí mismas, solo un 41,3% de la población cree que efectivamente tienen esta habilidad. Un 35,3% expresa miedo al envejecimiento, lo que subraya la necesidad de abordar no solo las políticas sociales sino también las percepciones culturales en torno a la vejez.
El académico Marcelo Arnold-Cathalifaud, director del estudio, enfatizó que la disparidad entre la disposición ciudadana y la capacidad institucional es preocupante. “La ciudadanía ya dio un paso en la dirección correcta al mostrar su disposición a financiar una red de protección, pero ahora es vital que las instituciones respondan a estas expectativas”, afirmó. Este llamado a la acción se convierte en un imperativo para los responsables de diseñar políticas públicas que realmente atiendan las necesidades de una población envejeciente.
En este contexto, se firmó un memorándum de entendimiento entre el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, la Universidad de Chile y Senama para desarrollar una Política Nacional de Envejecimiento. La ministra María Jesús Wulf destacó la importancia de incluir a las personas mayores en las decisiones públicas, enfatizando que la vejez no debe significar una pérdida de derechos ni de voz en la sociedad. Este compromiso institucional es un paso hacia la construcción de un entorno más inclusivo y justo para las personas mayores en Chile.
