Eleam Cristina Calderón: Apoyo Vital para Adultos Mayores

El Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam) Cristina Calderón de Punta Arenas está atravesando una etapa crítica desde que asumió la administración la Fundación Derechos Mayores el 17 de diciembre. La nueva gestión se encontró con un panorama desalentador marcado por deudas acumuladas con proveedores, falta de documentación actualizada y un modelo de trabajo heredado que no cumplía con las normativas laborales. Palmira Linco Soto, directora técnica, expresó que los inicios fueron difíciles, ya que la plantilla de trabajadores era escasa y había prácticas laborales inapropiadas, como el pago por turnos sin contratos legales. La transición hacia la legalidad fue un desafío mayor, dado que se trataba de buscar un sistema de compensación justo y adecuado para el personal.
A las dificultades encontradas por el nuevo equipo se sumó la negativa de varios proveedores a continuar con el suministro de alimentos y otros insumos esenciales por las deudas impagas del establecimiento anterior. Linco comentó que muchas veces, al intentar establecer contacto con los proveedores, la respuesta era que no trabajaban con el Eleam, lo que obligó a la fundación a explicar su reciente toma de control. El proceso de retomar el abastecimiento fue complicado, logrando finalmente estabilizar la operación del centro, el cual actualmente alberga a 70 residentes, gracias a un contrato provisional que permitió continuar su funcionamiento.
Las donaciones se han convertido en un recurso vital para el Eleam, especialmente en sus primeros meses bajo la nueva administración. Desde el aporte inicial del Rotary, que facilitó alimentos e insumos de higiene, hasta las contribuciones de colegios y particulares, se ha podido cubrir necesidades críticas, como pañales, guantes y mascarillas, especialmente en un contexto de pandemia. El equipo directivo del Eleam hace un llamado a la comunidad para que continúe apoyando con donaciones, garantizando así el bienestar de los adultos mayores, quienes merecen recibir la atención y el cuidado adecuados.
La vida en el Eleam va más allá de las cifras y las gestiones administrativas; los testimonios de los residentes ilustran cómo el lugar se ha convertido en un hogar. Luis Mascareño, un residente de 79 años, comparte su experiencia, destacando la dedicación del personal y la buena relación que mantiene con sus compañeros. Por su parte, Margarita Carrasco Preller, quien lleva cuatro años en el establecimiento, narra cómo ha logrado adaptarse a la vida en grupo, disfrutando de actividades recreativas y familiares. Estos relatos resaltan la importancia de la convivencia y el apoyo mutuo en el proceso de adaptación a una nueva realidad.
Sin embargo, la reciente incorporación de residentes de otras instituciones ha generado tensiones dentro del Eleam. La directora Linco ha notado un aumento de ansiedades entre algunos residentes, en particular, al haber más hombres circulando por las instalaciones, lo que alteró el equilibrio previo. Ante esta situación, se han implementado reorganizaciones en los espacios del establecimiento para fomentar una convivencia armónica. La meta de brindar un ambiente de cuidado y compañía es crucial, especialmente en las próximas celebraciones y actividades, y el futuro del Eleam permanecerá en la incertidumbre hasta que se resuelvan nuevos convenios y recursos por parte del Servicio Nacional del Adulto Mayor.
