Dina Sonia Martinic: Un legado de servicio y compromiso en la Cruz Roja

Desde su incorporación a la Cruz Roja en Magallanes en 1991, Dina Sonia Martinic Bahamóndez, quien falleció a los 87 años, dejó una huella imborrable en la comunidad. Reconocida por su generoso trabajo voluntario, Martinic dedicó más de tres décadas de su vida a la institución humanitaria, siendo rápidamente reconocida por su compromiso inquebrantable y dedicación al servicio de los demás. Este viernes, sus funerales se llevarán a cabo en la Iglesia Catedral de Punta Arenas, donde familiares, amigos y miembros de la comunidad se han congregado para rendir homenaje a su legado.
La presidenta regional de Cruz Roja, María Luisa Cárcamo, destacó la trayectoria de Martinic, mencionando que su labor comenzó en el Departamento de Bienestar Social de la filial Punta Arenas. Con el tiempo, su compromiso y deseos de ayudar a los demás la llevaron a asumir diversas responsabilidades dentro de la organización, destacándose en varias áreas, siendo fundamental su participación en el área financiera, donde contribuyó al funcionamiento interno de la institución tanto a nivel local como regional.
En 2024, la trayectoria de Martinic alcanzó un nuevo hito al integrarse al Comité Regional de Magallanes. Durante casi nueve años, ocupó el cargo de presidenta regional, donde coordinar y fortalecer el trabajo conjunto entre las filiales de Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams fueron parte de sus logros más significativos. Sus colegas la recuerdan como una persona amable y cariñosa, cuya dedicación al bienestar de los demás era evidente en cada aspecto de su labor.
A lo largo de su vida, Dina Sonia Martinic recibió múltiples distinciones que reflejan su compromiso con la Cruz Roja y su impacto en la comunidad. Entre los reconocimientos, destacan varias medallas y diplomas, así como la segunda medalla de honor otorgada por la institución, testimonio del valioso aporte que brindó a la Cruz Roja en Magallanes y su dedicación al servicio humanitario. Su legado perdurará en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de trabajar a su lado.
Aunque enviudó hace años, Sonia Martinic siempre mantuvo su rol como madre y abuela, siendo Guillermo y Gerardo Otzen el centro de su vida personal. Su familia también subraya el profundo sentido de vocación de servicio que la caracterizaba, resaltando que su labor en la Cruz Roja no era solo un trabajo, sino una extensión de su propia esencia. Con su partida, la comunidad de Magallanes no solo pierde a una líder y amiga, sino a una mujer cuya vida fue un ejemplo de altruismo y dedicación al prójimo.
