Despedida de Mario Briones Bravo: Una Leyenda del Inach Se Retira

Después de 46 años de dedicación y esfuerzo ininterrumpido, Mario Briones Bravo se despidió el pasado 28 de agosto de su trayectoria laboral en el Instituto Antártico Chileno (Inach). La ceremonia de despedida, llena de emotividad y reconocimiento, tuvo lugar en las instalaciones del Inach, ubicadas en el muelle Prat de la Empresa Portuaria Austral. Funcionarios y autoridades de la institución se reunieron para rendir homenaje a Briones, quien ha sido una figura clave en las labores logísticas que han hecho posible el desarrollo de actividades científicas en la Antártica y la Patagonia.

El evento fue un instante memorable para Briones, quien fue recibido con aplausos y muestras de afecto por parte de sus compañeros. Con una polera que decía “Esta leyenda se jubila”, el histórico logístico cerró su última jornada formal del trabajo. Uno de los momentos más simbólicos fue el cordón de honor formado por sus colegas, quienes, armados con piolets, homenajearon su contribución a la exploración del continente antártico. Este gesto resaltó el significado de su trabajo y la importancia del equipo que hace posible los proyectos en la región más austral del mundo.

Durante su tiempo en el Inach, Mario Briones desempeñó un papel fundamental asociándose a distintas operaciones logísticas, tanto en transporte terrestre como marítimo, además de proporcionar apoyo en campamentos y bases. Esta labor, aunque frecuentemente realizada tras bambalinas, fue esencial para garantizar el éxito de las misiones científicas en la Antártica. No solo colaboró con equipos de investigación, sino que también dejó una profunda huella en el Programa Nacional de Ciencia Antártica, convirtiéndose en un pilar en el que muchos confiaban.

La despedida no solo fue un reconocimiento a sus años de trabajo, sino también una celebración de las relaciones construidas a lo largo de estas cuatro décadas y media. Juan Bravo, un compañero que ha trabajado codo a codo con Briones durante más de 36 años, resaltó en sus palabras la importancia de las conexiones humanas en el entorno laboral. “Las amistades que cultivamos durante el camino nunca se jubilan”, afirmó Bravo, dejando en claro que el legado de Briones no se limita a su trayectoria profesional, sino que también abarca la huella que dejó en las vidas de quienes lo rodean.

El director del Inach, Gino Casassa, se unió a las palabras de reconocimiento, recordando anécdotas y valorando la incansable labor de Briones. “Nos deja un legado y recuerdos imborrables”, expresó Casassa, deseándole lo mejor en esta nueva etapa de su vida, repleta de oportunidades por descubrir. Mario Briones, con una mezcla de nostalgia y satisfacción, reflexionó sobre su carrera, expresando su deseo de mantener el contacto con sus colegas. “En la Antártica aprendí a valorarme más y me enorgullece todo lo que construimos juntos”, concluyó, dejando claro que su viaje no termina aquí.

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