Dársena en Punta Arenas: ¿La Solución para la Navegación en Magallanes?

La reciente discusión sobre el desarrollo de un puerto de aguas protegidas en Punta Arenas ha cobrado fuerza durante el coloquio marítimo organizado por la Liga Marítima de Chile, celebrado en la capital regional. Este ambicioso proyecto, que se propone establecer una dársena abrigada en la zona de Punta Arenosa, busca minimizar las interrupciones provocadas por las adversas condiciones climáticas que afectan actualmente a los muelles de la región. El consultor portuario Javier Vásquez, experto con raíces magallánicas, presentó las características y desafíos técnicos de la propuesta, destacando la importancia de contar con una infraestructura capaz de operar de manera eficiente y continua, a pesar de los vientos y oleaje que son comunes en el estrecho de Magallanes.

Vásquez subrayó que, a pesar de que las aguas del estrecho son técnicamente interiores, presentan condiciones complejas para la construcción de un puerto. Mencionó que la batimetría irregular y las fuertes corrientes son solo algunos de los desafíos que complican el proyecto. En particular, la calidad del suelo en Punta Arenosa, que consiste en arena suelta, obliga a excavar hasta la formación Loreto a profundidades de alrededor de 50 metros. Estos factores contribuyen a que la construcción de un puerto abrigado requiera una planificación exhaustiva y una inversión considerable, con el objetivo de garantizar la seguridad y funcionalidad de la nueva infraestructura.

El consultor detalló que se han estudiado dos proyectos para el sector: uno más limitado, desarrollado en 2014 por Asmar y la Empresa Portuaria Austral, y otro más ambicioso, la “Ampliación Dársena”, impulsada por el Gobierno Regional en 2017. Este último incluyó estudios de hidrodinámica y análisis de las condiciones ambientales, además de proponer la construcción de cuatro sitios de atraque, patios de contenedores y un terminal de pasajeros. Sin embargo, la magnitud de la obra implica dragar cerca de 1,4 millones de metros cúbicos de sedimento, lo cual podría ofrecer oportunidades para el reciclaje y reconstitución de playas en la región.

A pesar de la viabilidad técnica del proyecto, Vásquez advirtió que los plazos y costos son cuestiones que no deben subestimarse. La construcción de un nuevo puerto, según sus cálculos, podría llevar entre seis y ocho años, y el costo original ha aumentado entre un 35% y un 40% desde su estimación de 2017, debido a la crisis global que ha impactado los precios de diversos materiales. Además, resaltó que los permisos ambientales son un proceso que puede prolongar la realización del proyecto, haciendo hincapié en que en Chile, cada vez que se menciona el dragado, surgen innumerables complicaciones que pueden poner en riesgo su viabilidad.

Finalmente, el director del grupo PRDW enfatizó que la decisión sobre la construcción de una dársena de esta escala debe ser abordada a nivel nacional. Va más allá de ser un proyecto regional; es una cuestión estratégica que podría impulsar el desarrollo económico y logístico de la región. Vásquez concluyó que la historia demuestra que los puertos generan su propia demanda y que su establecimiento podría convertir a Punta Arenas en un polo de desarrollo significativo en el sur del país, facilitando el atraque de buques de mayor tamaño y mejorando la conectividad marítima de la región.

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