Crimen organizado en Patagonia: una amenaza transfronteriza

El crimen organizado en la región patagónica, que abarca tanto el sur de Chile como de Argentina, se ha convertido en un fenómeno intrincado y sin fronteras, según los fiscales Cristián Crisosto y Julio César Zárate. Durante una sesión de la Comisión de Seguridad Pública del Senado, los fiscales destacaron que la falta de accidentes geográficos que delimiten el territorio entre ambos países facilita el tráfico ilícito de drogas, armas y cigarrillos de contrabando. La situación es alarmante, ya que aunque existen seis pasos fronterizos oficiales, la mayor parte del área es permeable, permitiendo la actividad delictiva sin restricciones significativas. Crisosto subrayó que las organizaciones criminales utilizan esta flexibilidad para llevar a cabo sus operaciones, llevándolas a comprar propiedades en Argentina para asegurar sus rutas hacia Chile.
La logística del crimen organizado en la región es sofisticada, como lo evidenció Zárate al describir el uso de camiones de carga vigilados de cerca para el tránsito de droga. Estos camiones, acompañados por personas encargadas de garantizar la entrega segura, utilizan tecnología avanzada para comunicarse, dificultando la labor de las autoridades. El fiscal argentino argumentó que el lavado de activos es el objetivo final de estas organizaciones, permitiendo que las ganancias ilícitas sean reintegradas en la economía legal. Ambos fiscales coincidieron en que el contrabando de cigarrillos, a menudo minimizado como un delito menor, es en realidad un pilar fundamental que financia el narcotráfico.
En la misma línea, Crisosto señaló que el año pasado se decomisaron más de 600.000 cajetillas de cigarrillos y más de 120 vehículos, muchos de ellos de alta gama, en operaciones vinculadas al narcotráfico y contrabando. El fiscal también enfatizó la importancia de la cooperación entre Chile y Argentina, destacando que se están llevando a cabo investigaciones conjuntas. Sin embargo, la detección de criminales y el aseguramiento de sus bienes es crucial; ambos fiscales resaltaron que una vez capturados, los líderes delictivos son rápidamente reemplazados, evidenciando la necesidad de desarticular completamente las redes criminales.
Un reclamo recurrente durante la jornada fue la lentitud de la cooperación institucional en comparación con la velocidad del delito. Zárate advirtió que mientras las organizaciones criminales operan de manera eficiente y comparten información rápidamente, los organismos estatales enfrentan trámites burocráticos que dilatan la acción. Crisosto respaldó esta preocupación, señalando que un proyecto para instalar escáneres en los pasos fronterizos aún está en espera a pesar de contar con financiamiento. Ambos fiscales imploraron por convenios de colaboración que permitan agilidad en el intercambio de información y en la persecución del crimen organizado.
El análisis de la situación también abarcó el crecimiento del tráfico marítimo en la región. Según Crisosto, el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Magallanes ha aumentado significativamente, en parte debido a los cambios en las rutas navieras mundiales. A pesar de este incremento, la autoridad marítima aseguró que hasta ahora no se han detectado organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en grandes volúmenes utilizando estas rutas marinas. Sin embargo, la Fiscalía ha incautado embarcaciones con productos de contrabando, como el caso reciente de 56.000 cajetillas de cigarrillos, indicando que la vigilancia sobre estos espacios debe intensificarse para prevenir la infiltración del crimen organizado.
