Centro de Gestión de Residuos Sólidos: ¿Una Solución Real para Tierra del Fuego?

En medio de un debate encendido, el Centro de Gestión de Residuos Sólidos de Tierra del Fuego logró ser aprobado con una votación de ocho a favor, cuatro en contra y dos abstenciones, a pesar de las críticas de la derecha que advierte sobre los elevados costos que podrían superar los $29 mil millones. Esta situación ha generado tensiones en el Consejo, donde se enfrentan posturas sobre la urgencia de encontrar una solución sanitaria adecuada para la gestión de residuos y la necesidad de una planificación regional más efectiva. La discusión, marcada por la inhabilitación del consejero Juan Morano debido a un posible conflicto de interés, ha puesto de relieve la falta de consenso entre los miembros del Consejo.
Los detractores del proyecto, incluyendo a consejeros como Max Salas y Robert Weissohn, han manifestado su preocupación por la dimensión del centro de gestión y la falta de una visión integral. Salas, en particular, cuestionó la viabilidad financiera del proyecto al destacar que el costo de los domos y las zanjas podría llevar el monto total a más de $1.000 millones, excluyendo del presupuesto los $29 mil millones propuestos. Este tipo de críticas pone en tela de juicio no solo la urgencia de la iniciativa, sino también su sostenibilidad a largo plazo en medio de necesidades más apremiantes en Porvenir, como la escasez de viviendas y problemas de infraestructura.
Roxana Gallardo, otro de los críticos, enfatizó que aún está por definirse cuánto costará mantener el centro de gestión, lo que genera inquietud sobre si los recursos destinados a este proyecto no deberían priorizarse en la solución de problemas locales más inmediatos. A su juicio, la atención debería centrarse en la reposición de la Escuela Bernardo O’Higgins, que es crucial para la comunidad educativa de Porvenir. En este contexto, surge la pregunta de si el proyecto del centro no se ha convertido en un “elefante blanco”, un concepto que simboliza las grandes inversiones que no generan los beneficios esperados.
Por otro lado, los defensores del centro, como la consejera Ximena Montaña, argumentan que la iniciativa representa una oportunidad necesaria para abordar la crisis de residuos en la provincia. Aseguró que el proyecto cuenta con los permisos ambientales correspondientes y es fundamental para garantizar la salud de la población. Además, remarcó que los peligros asociados con vertederos mal gestionados, como los incendios recurrentes, deben ser una prioridad para evitar riesgos mayores a la comunidad. Estas posiciones reflejan la urgencia de actuar, aunque de la manera correcta y ponderada.
Finalmente, el Centro de Gestión de Residuos Sólidos de Tierra del Fuego se enfocará en atender a las comunas de Porvenir, Primavera y Timaukel, proyectando gestionar cerca de 21.400 toneladas de residuos anuales hacia 2050. Las obras se llevarán a cabo en un terreno de 150 hectáreas, de las cuales solo se utilizarán 45. Si bien se le atribuye una vida útil de 25 años, las dudas sobre su operatividad y las implicaciones financieras existentes seguirán generando debate en la comunidad y entre los consejeros, quienes tienen la responsabilidad de asegurar un futuro sostenible y efectivo para la gestión de residuos en la región.
