Absolución de un imputado: la verdad detrás del juicio por accidente de tránsito
El defensor penal público, José Miguel Navarrete, destacó la importancia de contar con pruebas más allá de la confesión del imputado para poder establecer una condena penal. Esto se produjo tras la absolución de su cliente, Ángel García Bascuñán, un conductor acusado por el Ministerio Público de “no dar cuenta de un accidente de tránsito con resultado de lesiones”. El veredicto absolutorio fue dictado por los jueces Octavio Salinas, Rosa Cáceres y Alejandra Sutter, quienes dieron la razón a la defensa al no encontrar evidencia suficiente que sustentara los elementos del delito por el cual Bascuñán enfrentaba cargos.
El caso se remonta al 2 de agosto de 2023, cuando Bascuñán fue detenido por Carabineros de Puerto Natales alrededor de las 22:30 horas. Según la acusación presentada por la fiscal Romina Moscoso, se le responsabilizaba de atropellar a un adolescente de 17 años, quien sufrió lesiones de mediana gravedad. Se aducía que el conductor había abandonado el lugar sin prestar asistencia a la víctima ni dar aviso a las autoridades, provocando un intenso debate sobre la responsabilidad legal en accidentes de tránsito.
Durante el juicio oral, el abogado Navarrete argumentó que, a pesar de que su cliente había confesado su participación en el accidente, esta declaración por sí sola no era suficiente para justificar una condena. Enfatizó que el principio de presunción de inocencia debe prevalecer, y que es imperativo que existan pruebas sólidas y complementarias que corroboren la supuesta culpabilidad del acusado. “Tienen que existir más pruebas que la declaración del imputado para efectos de poder ser condenado”, subrayó el defensor.
El abogado también criticó la investigación llevada a cabo por el Ministerio Público, calificándola de deficiente en cuanto a la obtención de pruebas que podrían haber aportado claridad al caso. “Mal podrían acreditarse los presupuestos materiales del delito de la forma en que ocurrió el accidente”, agregó Navarrete. Refiriéndose a la calidad de los antecedentes presentados por la acusación, dejó en claro que no había suficientes elementos para respaldar la teoría del caso presentada por la fiscalía.
Finalmente, después de un exhaustivo desarrollo del juicio, el tribunal acogió la petición de la defensa y declaró a Bascuñán inocente de los cargos en su contra. Este resultado no solo refleja el principio de la necesidad de pruebas contundentes en el ámbito penal, sino que también plantea cuestionamientos sobre la calidad de las investigaciones realizadas por las autoridades competentes en incidentes similares. La decisión del tribunal es un recordatorio de que la carga de la prueba recae en el Ministerio Público, y que las confesiones por sí solas no son suficientes para asegurar una condena.
