Zona Franca Punta Arenas: ¿Cómo será su futuro en 50 años?

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, ha tomado un rol activo en el debate sobre el futuro del recinto franco, tras su participación en la última sesión de la mesa de Zona Franca, organizada entre el Gobierno Regional y el Ministerio de Hacienda. Como exintendente de Magallanes, Radonich aporta su visión en un tema crucial para el desarrollo económico de la región. En una reciente entrevista con La Prensa Austral, el edil destacó la necesidad de pensar en el recinto franco no solo para el presente, sino con una proyección de 50 años hacia el futuro, y sugiere que debe existir una conexión directa con los temas relacionados con la Antártica, un aspecto que podría abrir nuevas oportunidades para la zona.
Radonich enfatiza que la Zona Franca debe estar diseñada para beneficiar a los habitantes locales, al tiempo que genera iniciativas innovadoras. Entre las propuestas mencionadas, el desarrollo de infraestructura tecnológica resalta como una prioridad, incluyendo la instalación de centros de datos y proyectos relacionados con inteligencia artificial. El alcalde señala que las condiciones únicas de la región, como la disponibilidad de energías renovables y las bajas temperaturas, podrían ser determinantes en la atracción de estas industrias avanzadas hacia la Zona Franca.
El vínculo entre la Zona Franca y el desarrollo científico en la Antártica también merece atención, según Radonich. Las oportunidades de investigación en este continente helado podrían verse potenciadas con un recinto moderno que ofrezca la infraestructura adecuada. En este contexto, el alcalde sugiere la importancia de establecer cables de fibra óptica que conecten la región con otros puntos estratégicos del continente y con Europa, permitiendo así un desarrollo integral en la conectividad digital, esencial para el crecimiento de nuevas industrias.
El enfoque que plantea Radonich va más allá de simplemente actualizar el recinto franco existente. El alcalde aboga por la creación de una zona de servicios que se ajuste a las necesidades de industrias emergentes. Resalta que no solo se debe buscar el bienestar inmediato de los habitantes, sino que es necesario adoptar un paradigma diferente que contemple el desarrollo económico y tecnológico a largo plazo. ‘Es fundamental que esto no se convierta en un debate limitado, sino que abramos la mente para contemplar los próximos 50 a 100 años’, subrayó.
Finalmente, Radonich propone un enfoque inclusivo para el debate sobre el futuro de la Zona Franca, sugiriendo la incorporación de nuevos actores en la discusión. Propone un espacio de participación donde empresas y emprendedores puedan expresar su visión sobre la futura configuración del recinto. Asegura que el tema debe ser abordado con una perspectiva amplia y ambiciosa, para que la Zona Franca cumpla con un rol estratégico en el avance hacia un desarrollo sostenible y soberano, que beneficie a todos los residentes de la región de Magallanes.
