Prevención del Suicidio: Claves y Estrategias Desde la Comunidad

En medio de la creciente preocupación por el aumento de muertes por suicidio en la región de Magallanes, el Ministerio de Salud ha implementado una jornada de formación destinada a fortalecer la prevención desde el seno de la comunidad. Esta actividad, que se llevó a cabo durante tres días, sirvió para capacitar a un grupo inicial de “gatekeepers”, un modelo de intervención sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que ha demostrado ser efectivo en diversos países. Encabezada por Belén Vargas, del Departamento de Salud Mental del Minsal y coordinadora del Programa Nacional de Prevención del Suicidio, la jornada busca dotar a los participantes de las herramientas necesarias para identificar a personas en riesgo y brindarle el primer apoyo, así como conectarlas con la red de salud y sus redes de apoyo cercanas.

La selección de las instituciones participantes fue intencionada, tal como lo subrayó Vargas, destacando la importancia de incluir a organizaciones que trabajan con poblaciones más vulnerables a factores de riesgo, como las áreas de educación y reinserción social juvenil. La presencia de representantes de las cuatro provincias de Magallanes—Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams—enriqueció la formación. El objetivo es que esta capacitación trascienda a las instituciones y se expanda a la comunidad, permitiendo que profesores, padres y agentes comunitarios puedan formarse también como gatekeepers. Vargas enfatizó que se trata de un taller práctico donde el aprendizaje se realiza a través de la experiencia directa, fomentando la acción comunitaria en la prevención del suicidio.

Uno de los aspectos cruciales que la especialista instó a comunicar es que la prevención del suicidio es posible y efectiva. Vargas mencionó señales de alerta que pueden indicar un riesgo, tales como cambios significativos en el ánimo o el comportamiento de una persona. “Detectar estas señales no es suficiente; se requiere actuar”, enfatizó, instando a las personas a abrir conversaciones con aquellos que pueden estar sufriendo y ofrecer su apoyo sin juicio. Reconoció que existe una barrera cultural frente al suicidio, donde el tema es considerado tabú, lo que dificulta las conversaciones necesarias que podrían prevenir tragedias.

Sobre la preocupante tendencia que indica que muchas de las personas que han fallecido han pasado por la red de salud, Vargas destacó la necesidad de mejorar la calidad de los apoyos brindados, aunque especificó que esto no sea aplicable a todos los casos. Afirmó que el sistema de salud no puede operar de manera aislada, ya que el apoyo comunitario es esencial para las personas en riesgo. En este contexto, resaltó el papel fundamental que pueden jugar los municipios en este esfuerzo, especialmente en comunas pequeñas donde pueden facilitar espacios de bienestar y conexiones comunitarias, lo que puede servir como un factor protector ante el suicidio.

Finalmente, Belén Vargas describió la ejecución de un plan nacional de prevención del suicidio, que incluye la existencia de Mesas Regionales que adaptan sus estrategias a las particularidades de cada área. La Mesa de Magallanes, en funcionamiento por años, está actualmente revisando su plan para intensificar las acciones en septiembre, mes de conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Vargas hizo llamado a actuar con prudencia y a concentrar los esfuerzos en la detección temprana y la provisión de apoyos oportunos, afirmando que las cifras actuales no deben ser motivo de alarma desmedida, sino un impulso para generar un compromiso colectivo y efectivo en la lucha contra el suicidio en la región.

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