Parque Nacional Torres del Paine: Cambios en el acceso y su impacto

El reordenamiento del ingreso al Parque Nacional Torres del Paine se ha convertido en un tema de debate entre el sector turístico y las autoridades públicas. La incertidumbre creada por los cambios en la infraestructura, específicamente la pavimentación de acceso por Laguna Amarga, ha llevado a la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos Torres del Paine (HYST) a expresar su preocupación. A partir de octubre de 2028, el acceso será redirigido hacia la portería Lago Sarmiento, que actualmente no cuenta con la infraestructura necesaria para soportar el aumento en el flujo de vehículos. Esto ha generado un descontento palpable en el sector turístico, que teme por las consecuencias de esta obra sobre su operación en una temporada crucial.

Alejandro Marusic, seremi de Obras Públicas, ha garantizado que se mantendrá la conectividad entre las diferentes vías del parque. Sin embargo, el director regional de Conaf, John Revello, ha admitido que la portería Lago Sarmiento no está equipada para manejar el volumen de visitantes esperado, con problemas como la falta de abastecimiento de agua. Conaf planea adquirir módulos habitacionales y nuevas instalaciones sanitarias, pero estas acciones parecen insuficientes ante la magnitud del reordenamiento programado. El desafío se intensifica al considerar que noviembre marca el inicio de la temporada alta de turismo.

La inquietud en el sector turístico ha crecido exponencialmente, especialmente tras la reciente reunión donde se comunicaron los cambios. Sara Adema, gerente de HYST, expresó que el gremio fue informado apenas dos meses antes del cierre de la ruta a Laguna Amarga, lo que complica la planificación operativa de las empresas turísticas. Adema describió la situación: ‘Imagínate que con la mitad del flujo los caminos nunca están en óptimas condiciones; imagínate ahora con el doble’. Esta falta de comunicación y tiempo para adaptarse se traduce en un desafío logístico que podría afectar la experiencia de los visitantes y la viabilidad económica de las empresas locales.

La crítica al Gobierno no solo proviene de HYST, sino también de la Cámara de Turismo de Última Esperanza (Catue). Su gerente, Adriana Aguilar, denunció la falta de planificación en las obras de infraestructura, acentuando que la ejecución de proyectos en el territorio debe realizarse con diálogo y coordinación entre los diversos actores involucrados. Según Aguilar, la situación es preocupante no solo por el impacto directo en la capacidad turística, sino también por el costo que tiene para las empresas que deben modificar sus operaciones y comunicar cambios a los viajeros que tienen planificadas sus visitas.

Ambos gremios han hecho un llamado a las autoridades para que mejoren la planificación y la comunicación en torno a las obras de infraestructura. A pesar de que reconocen la necesidad de la inversión pública, cuestionan su ejecución, abogando por una estrategia que minimice los efectos negativos en el sector turístico. Si bien aún se espera una reunión de mitigación por parte de Vialidad, el tiempo juega en contra, ya que la temporada turística, que representa una parte significativa de los ingresos anuales de la región, se encuentra cada vez más cerca. La incertidumbre sobre el reordenamiento podría convertirse en un obstáculo importante para la estabilidad y el crecimiento del turismo en Torres del Paine.

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