Necesidades docentes Magallanes: un llamado urgente

Los docentes de Magallanes han optado por marginarsi de la movilización nacional convocada para este 15 de mayo, una decisión que no se interpreta como falta de compromiso con las demandas del gremio, sino más bien como un reflejo del profundo desencanto que siente el cuerpo docente de la región ante un Estado que, según denuncian, ha optado por la indiferencia. La frase “Sin justicia para quienes enseñan, no hay futuro para quienes aprenden” ha resonado fuertemente en esta jornada, marcando el sentimiento de un colectivo cansado de ser ignorado por las instituciones responsables de la educación pública. Este rechazo a la movilización se enmarca en un contexto de creciente desesperanza ante la falta de acciones concretas por parte del gobierno.
El directorio regional del Colegio de Profesoras y Profesores, liderado por Alicia Aguilante, ha expresado públicamente su malestar a través de una carta formal dirigida al delegado presidencial y al seremi de Educación. En este documento, los docentes manifiestan una mezcla de desilusión y agotamiento, acusando al Estado de incumplir las promesas asumidas y de ignorar las legítimas demandas del profesorado. Según el directorio, las mesas de trabajo han dejado de ser espacios de diálogo significativos, convirtiéndose en rituales estériles que no conducen a soluciones reales para los problemas que enfrenta el sistema educativo en la región.
Los docentes de Magallanes también han cuestionado la ley de titularidad, argumentando que esta no considera la urgencia de garantizar la estabilidad laboral en regiones extremas. La frustración se extiende al funcionamiento de la carrera docente, que muchos consideran opresiva debido a la carga de evaluaciones injustas y exigencias administrativas que no se traducen en un desarrollo profesional adecuado. Estos problemas se agravan en un contexto donde el Sistema de Educación Pública, lejos de dignificar la labor docente, perpetúa la precarización del trabajo educativo en una región aislada y con altos costos de vida.
En su carta, los docentes advierten sobre el dilema de un sistema educativo que continúa vulnerando sus derechos y que no reconoce su labor esencial. Este clima de frustración ha llevado a muchos docentes a ver la movilización nacional como un acto vacío, al considerar que el Estado ha optado por la sordera ante sus demandas. “No podemos seguir empujando una puerta que no se abre”, afirman, enfatizando que su decisión de marginarsi del paro no es un signo de resignación, sino un claro indicativo de que la lucha en su forma actual ha llegado a su límite.
Finalmente, los educadores advierten sobre el agobio laboral, que se ha convertido en una forma cotidiana de violencia institucional. Señalan que el Slep arrastra deudas y fallas estructurales que el Estado no ha abordado de manera seria, mientras se contempla un traspaso total del sistema educativo para 2030 sin revisar los mecanismos de financiamiento, los cuales consideran insuficientes y desajustados a las realidades de su región. En este contexto, los docentes de Magallanes sostienen que la lucha por la justicia en la educación es fundamental no solo para su propio bienestar, sino también para garantizar un futuro educativo digno para sus estudiantes.
