Justo Vargas Barrientos: Un homenaje emocional en La Bombonera
En una nublada mañana de sábado, el cortejo fúnebre del célebre dirigente del fútbol y el boxeo, Justo Vargas Barrientos, rindió homenaje en su último adiós en la emblemática cancha del Estadio La Bombonera, ubicada en el barrio 18 de Septiembre. Este fue un momento significativo ya que Vargas había recorrido esas polvorientas calles durante sus primeros pasos hace 83 años. Pasadas las 9 horas, el recinto deportivo se convirtió en un punto de encuentro para familiares, amigos, dirigentes y jugadores no solo de su querido Club 18 de Septiembre, sino también de distintos clubes que lo admiraban y respetaban por su incansable dedicación al deporte local.
Héctor Vicencio Peñaloza, presidente del Club 18 de Septiembre, abrió los discursos de despedida recordando el último cumpleaños de Justo, celebrado poco antes de su fallecimiento rodeado de su familia y amigos. Vicencio enfatizó la importancia de Vargas para la institución, describiéndolo como un pilar fundamental y un motor del club. “Su legado va más allá de títulos y logros deportivos”, subrayó, haciendo hincapié en cómo su compromiso permitió que tanto jóvenes como adultos encontraran en el deporte un camino para el crecimiento personal. También destacó su papel en la remodelación de la sede del club, un lugar que hoy sirve como hogar para muchos.
La despedida continuó con las emotivas palabras de Rubén “Paipa” Gallegos, amigo de toda la vida de Justo, quien con voz entrecortada rememoró los momentos más memorables de su gestión. En particular, Gallegos recordó con nostalgia la histórica gira al norte del país en 1971, donde, a pesar de no contar con recursos, la voluntad de Justo hizo posible la experiencia. “Justo fue un caudillo para el club, y me enorgullece haberlo tenido como amigo durante más de 70 años. Nunca tuvo enemigos”, destacó, encapsulando la magnitud de su legado en la comunidad deportiva.
Rosanna, una de las cuatro hijas de Justo Vargas, expresó un sincero agradecimiento por las numerosas muestras de apoyo recibidas durante estos difíciles días. “Nos hemos sentido muy acompañadas. Mi padre fue un hombre bondadoso y luchador, nunca se rindió ante la adversidad. Lo vamos a extrañar inmensamente, ya que su presencia era el centro de nuestras vidas”, compartió, reflejando la profunda pérdida que siente su familia y los seres queridos.
Tras las conmovedoras despedidas, a las 9:30 horas el carro mortuorio con los restos de Justo Vargas continuó su trayecto hacia la sede del Club 18 de Septiembre, situada en la calle José Gregorio Argomedo. Posteriormente, fue dirigido al Cementerio Municipal, donde, en la capilla del camposanto, se ofició una misa en su honor antes de las exequias. La comunidad deportiva y los amantes del boxeo y el fútbol se unieron en un último tributo a un hombre que dejó una huella indeleble en los corazones de quienes lo conocieron y en la historia del deporte de la región.
