Financiamiento Residencia Vida Austral: Crisis y Soluciones

La Directora Ejecutiva de la Residencia Vida Austral, Gabriela Sandoval, ha expresado su profunda preocupación por la crítica situación financiera que enfrenta la fundación, un problema que se ha agravado por el retiro de los aportes de Fonasa. Sandoval explicó que estos aportes, que habían sido prometidos inicialmente como retroactivos, no se han concretado, dejando a la institución en una situación precaria. Aunque la residencia requiere aproximadamente 11 millones de pesos mensuales para operar, estos fondos son vitales para mantener un servicio adecuado a los residentes, quienes dependen de la atención diaria del personal.
En su exposición, Sandoval detalló que de los 11 millones necesarios, alrededor de 8 millones están destinados exclusivamente a los salarios del personal, que actualmente trabaja a honorarios debido a las restricciones del modelo de financiamiento vigente. La falta de recursos ha colocado al equipo en una situación vulnerable, donde el compromiso y la dedicación no son suficientes para garantizar la atención de calidad que merecen los residentes. “Sin esos recursos, es imposible garantizar continuidad en el servicio, y eso es alarmante”, afirmó Sandoval.
La directora reveló que la residencia tiene recursos asegurados solo hasta febrero, gracias al apoyo del Gobierno Regional, que ha aportado más de 28 millones de pesos. Sin embargo, la deuda acumulada por la falta de fondos de Fonasa ya supera los 11 millones de pesos, lo que ha generado una crisis que amenaza la operación del hogar. “Nos comprometieron aportes de emergencia y apoyo permanente, pero desde que asumimos en septiembre no ha llegado ningún fondo”, enfatizó Sandoval, reflejando la frustración de la dirección frente a la inacción de Fonasa.
El gobernador Jorge Flies también se manifestó en contra de la decisión de Fonasa, exigiendo soluciones definitivas para la problemática que enfrenta la Residencia Vida Austral. Flies subrayó la necesidad urgente de restaurar el financiamiento que permita a la fundación cumplir con sus responsabilidades hacia los residentes y al personal que trabaja incansablemente. La falta de recursos ha llevado a la dirección a evaluar la posibilidad de operar únicamente en modalidad de voluntariado, lo que limitaría gravemente los servicios ofrecidos a los residentes.
La situación actual de la Residencia Vida Austral es un claro reflejo de la crisis que atraviesan muchas instituciones dedicadas al cuidado de la salud y el bienestar de los más vulnerables. Sandoval concluyó su exposición advirtiendo sobre las posibles consecuencias que la falta de financiamiento podría tener en la calidad de vida de sus residentes, quienes dependen de los cuidados constantes de enfermeras, técnicos en enfermería y cuidadoras. Sin un cambio inmediato, la fundación se ve forzada a replantear su modelo operativo, lo que sin duda impactará en la atención y servicios esenciales que ofrecen.
