Bolero: La Música que Revive en Chile con Catalina Plaza

En 2019, la vida de Catalina Plaza Antunovic cambió de manera definitiva durante un evento que muchos consideran un punto de inflexión: el fallecimiento de su abuelo Jorge Plaza en Punta Arenas. En su funeral, Catalina, apenas con 19 años, tomó el micrófono y compartió su voz con un emotivo canto de “Nuestro Juramento”, un bolero clásico de Julio Jaramillo. Este momento no fue sencillo; su abuelo, tras sufrir un ataque cerebrovascular, había perdido casi todos sus recuerdos, pero los boleros lograban resonar en su memoria. Para Catalina, esta experiencia no solo fue una forma de honrar a su abuelo, sino que también despertó una pasión latente por el bolero, un género musical que ha llegado a representar su camino artístico.
Desde su infancia, la música ha sido una constante en la vida de Catalina. Nacida en el año 2000 en la ciudad de Punta Arenas, fue educada en un ambiente familiar donde la música era fundamental. Participó en el coro del Colegio Británico y, con la influencia de su padre melómano y su hermano baterista, comenzó a incursionar en diferentes instrumentos. Apenas a los 15 años, ya estaba formando parte de la banda Sensations, donde interpretaba una gran variedad de géneros. Posteriormente, Catalina creó un trío vocal llamado las Gibson Girls, que le permitió consolidar su carrera en festivales locales y experimentar un crecimiento artístico que la preparó para el futuro.
En 2019, Catalina tomó una decisión importante al mudarse a Santiago para estudiar canto en el Instituto Projazz. Sin embargo, su trayecto se vio interrumpido por el estallido social en Chile y posteriormente por la pandemia de COVID-19, lo que la llevó de vuelta a Punta Arenas y a realizar estudios en línea. Este regreso no solo le permitió continuar su formación, sino que también la llevó a redescubrirse como artista, explorando el piano y la composición musical. Al regresar a la capital después de un tiempo, Catalina se enfrenta a diversos escenarios, desde bares hasta el transporte público, donde cada experiencia representó un reto que la llevó a adquirir mayor seguridad cada vez que se subía a un escenario.
El año 2022 fue crucial para Catalina y su grupo, quienes finalmente adoptaron el nombre de “Catalina y las Bordonas de Oro” y comenzaron a experimentar con el bolero en nuevas presentaciones. La primera “Noche de Boleros” en el Bar Volantín fue un gran éxito, sorprendiendo a todos cuando el local se llenó y decidieron repetir la experiencia mensualmente. Con cada función, la audiencia crecía, así como la fidelidad del público. Las presentaciones no solo revivieron el amor por el bolero, sino que también establecieron a Catalina como una representante contemporánea del género, atrayendo a una multitud ansiosa por disfrutar de la música que trasciende generaciones.
Hoy en día, Catalina y las Bordonas de Oro están preparándose para llevar su propuesta musical más allá de las fronteras chilenas, con un gran evento en el Teatro Nescafé de las Artes y su próximo debut en México. A medida que su popularidad sigue creciendo, confirma que el bolero no está en declive, sino que, por el contrario, está viviendo un renacer. Catalina destaca la pasión que el bolero puede evocar y su capacidad de unir a generaciones a través de letras profundas y melodías pegajosas. Su anhelo de llevar el bolero a todo el mundo refleja su compromiso con la música, promoviendo un legado cultural que merece ser recordado y celebrado.
