Jonathan Adam, co-fundador de Ecomida: “Con visión de reciclaje”

Jonathan Adam, Ecomida

La basura es un problema mundial que impacta de tal manera al medio ambiente que su aglomeración llega a niveles exorbitantes, causando daños muchas veces irreversibles. En esta problemática se fijó Jonathan Adam, quien el co-fundador de Ecomida, una aplicación que intenta darle solución al desperdicio de alimentos.

Este sistema tiene como objetivo ser un instrumento para aquellos negocios que deben botar a la basura las producciones sobrantes del día y que, por supuesto, significa pérdidas para ellos, permitiéndoles mostrar sus platos o alimentos, incluyendo direcciones y porcentajes de descuento extra para adquirir los mismos productos, pero a bajos precios. Esta gran iniciativa cada día cuenta con más adeptos, tanto de público como de locales adheridos.

 ¿Cuándo comienzas a pensar en crear Ecomida?

Al principio del 2016, después de leer artículos sobre el desperdicio alimenticio y darnos cuenta de que el 20% de éste ocurría en los puntos de ventas, nos pareció una lástima ya esos productos fueron cultivados, seleccionados, transformados, envasados, transportados, entre otros, pero no encontraron compradores. 

Ahí decidimos atacar este problema con una solución muy similar a lo que es hoy Ecomida, sólo que al comienzo estaba diseñado para supermercados. 

El problema es que los supermercados chilenos no pierden plata sobre los productos que vencen, sino que los devuelven a los proveedores. Por lo anterior no logramos convencerlos y decidimos enfocarnos en los pequeños comercios que no tienen el mismo poder de negociación y que sí pierden plata todos los días.

¿Qué buscas con esta aplicación?

Buscamos reducir el desperdicio, generar conciencia y participar en el desarrollo económico del país y eventualmente de la región.

¿Es difícil crear conciencia o nuevos hábitos en las personas con respecto al aprovechamiento máximo de recursos?

Es un desafío, pero nada es imposible. Lo importante es encontrar la forma y ser paciente. Las nuevas generaciones son cada día más conscientes de los problemas del mañana: contaminación, falta de recursos, sobrepoblación, deforestación, entre otras.

Lo único que falta son soluciones concretas como Ecomida o Ecosia que permiten a cada uno aportar sin cambiar radicalmente su calidad de vida y costumbres. 

¿Cómo ha sido la recepción por parte de las empresas que participan y también la de los consumidores?

Las empresas son muy fáciles de convencer si tienen pérdidas, sobre todo por ahora que ofrecemos todo gratuito. Convencimos a más 100 negocios en 2 meses con dos personas prospectando en terreno. 

Los consumidores son más delicados. Muchos consideran la iniciativa muy buena, pero pocos son los que pasan a la acción. Para eso estamos mitigando el mensaje, dando enfoque a las ofertas más que a la lucha contra el desperdicio.

Aparte nuestro principal desafío es el famoso problema de los emprendimientos B2B2C, conocido como el huevo y la gallina, para que funcione nuestro modelo necesitamos el balance perfecto entre usuarios y ofertas. Los comercios no van seguir publicando ofertas si no reciben clientes y al revés, si los consumidores se meten y no ven ofertas, eliminarán la aplicación. Para eso estamos trabajando en la creación del microecosistema, en colaboración con grandes empresas y universidades, comuna por comuna en Santiago.

Ustedes se han aventurado en un nicho nuevo en el mercado de Chile, en base a las experiencias que han vivido, ¿qué tips o recomendaciones darías a emprendedores que comienzan recién el camino de la innovación?

Como cualquier innovación, lo importante es validar la necesidad y la solución. Es importantísimo conversar con sus futuros clientes y usuarios para entender realmente sus necesidades y adaptar la solución a ellos. En nuestro caso, si hubiéramos sabido el interés de los supermercados, no habríamos gastado recursos en desarrollar la solución.

¿Hacia dónde quieren dirigir la aplicación?

Queremos primero escalar con la mayor cantidad posible de comercios chicos en Santiago, luego ofrecer las soluciones a cadenas. Después de eso, queremos levantar capital para expandirnos en región y los países vecinos. 

¿Recomendarías emprender?

Obvio, es para mí la mejor decisión que he tomado en mi vida, pero se tiene que hacer de manera inteligente, es decir no saltar sin paracaídas.

Crear una empresa es fácil, pero crear una empresa viable y que crezca, es otra cosa. Requiere dinero, esfuerzo y determinación.

Dinero, porque uno tiene que poder sustentarse hasta que la empresa pueda generar ingresos suficientes para cubrir todos los gastos. Esfuerzo, porque nada se hace solo y cuando uno parte tiene que hacer todo (producir, vender, administrar, etc). Determinación, porque hay días muy difíciles (problemas de caja, peleas con clientes, conflictos entre empleados, y mucho más)  donde uno tiende a querer bajar los brazos.  Aparte la inestabilidad que vive el emprendedor puede afectar las relaciones con su familia y amigos, pero son parte del entrenamiento para lograr lo que uno se propone.}

Si quieren conocer más de esta iniciativa, sigan a Ecomida en sus redes:

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